Mi vida, como la de tanta gente, tiene la historia que tiene, o me convenga contar de ella, aunque contada carecería de interés, si no fuese porque bajo el "paraguas" de la suerte -vuelvo a insistir- ahora, a la vejez, me permito disfrutar recordando lo que mayor impacto me causara, para bien o para mal, en momentos determinados de mi propia existencia, y aseguro que de todo ello la conclusión en favorable. Los "buenos" considero que son auténticos regalos de la creación ¡cuántos quisieran!... Y los "malos" he tratado de aliviarlos manejando ese dicho popular que aprendí de pequeño que dice: "no hay mal que por bien no venga" y lo consigo.
Entre las cosas buenas que me han sucedido y que mejor recuerdo tengo, aparte de haber nacido y hacerme viejo junto a la esposa que elegí (ahí dudo de si elegí yo o eligió ella) y que ocupa el primer lugar entre todas mis preferencias, tengo hijos y nietos a los que he visto crecer y madurar felizmente.
También, entre lo malo o negativo, debo decir que he sufrido contratiempos de carácter diverso y por fortuna he podido afrontarlos y salir adelante sin que hayan menoscabado mi ánimo en ningún sentido y menos las ganas de seguir viviendo unos años mas, con el ferviente deseo -eso sí- de vivirlos en un mundo mejor. En mundo solidario, donde todos tengamos los mismos derechos y los mismos deberes si fuese posible. Y en el que miles de niños no mueran de hambre antes de cumplir los 5 añitos... a ver si es posible.
Esperemos.
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