3 nov 2011

Registro de locuras

Cuando en la carretera se ve que alguien conduce el coche a mas velocidad de la permitida y aprovecha al máximo los espacios para adelantar a otros, saltándose las señales que lo prohíben, el reproche de quienes le observa suele ser el de: ¡ese tío está loco! ... ¡ese loco donde irá! ... ¡hay que estar loco para hacer eso! ... ¡ese loco cree que toda la carretera es suya! ... etc, etc. Sin reparar en si ese exceso lo motiva algo tan grave que exige urgencia para llegar a destino. O esa "locura" es fruto de la insensatez del propio conductor, que también.
Entiendo que imprudencias a las que puede llamárseles locuras las cometemos muchos y en algún caso sin valorar el riesgo que conllevan y menos aun sus consecuencias. De ahí que sin salir del ámbito de la circulación me permita comentar otra locuras, también graves, de las que aunque tarde, ahora, se están conociendo sus negativos efectos. Es decir, que son locuras atribuibles a la irreflexión u osadía de quienes tienen poder y obran con excesiva ligereza desde un cómodo despacho. Pues si no hace mucho vimos cómo se suspendía el servicio del AVE entre Toledo-Albacete y Toledo-Cuenca por no ver antes sus promotores que ambas líneas carecían de viabilidad, ahora, a punto de celebrar elecciones generales, cuando se prevé que el "chollo" de la política podría cambiar de color, se nos desayuna con el disparate de haber construido aeropuertos para cerrarlos incluso alguno que no llegó a inaugurarse como el de Castellón.
El caso del Aeropuerto de Ciudad Real, por ejemplo, con 500 millones de euros invertidos y una deuda de 314, quién da la noticia se pregunta, "¿Es que en una ciudad de mas de 70.000 almas no hubo nadie que dudara de la viabilidad del asunto"?. Además, y según el periodista que firma la noticia, hubo poca gente que se opusiera al proyecto, porque "estaba mal visto". Que oponerse era ir "contra los intereses del pueblo".... Así que cuando al secretario provincial de CCOO le dijeron que las mas altas instancias eran conformes y que con ello se crearían 20.000 puestos de trabajo, aunque a él le pareciese una locura, no podía decir que no.
Para mí, que soy mas "manchego" que el mejor de los quesos, vistas las diapositivas que acompañan al escrito, los gobernantes actuales deberían mantener el equipo de mantenimiento y limpieza de tan impresionante obra, para no perderlo todo. También cabe solicitar que el aeropuerto "DON QUIJOTE" sea declarado patrimonio nacional e incluirlo en alguna ruta turística manchega.
Ah, y asumo que alguien crea que esto que digo es otra de mis locuras.
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23 oct 2011

EN LA QUINTERIA (Un día lluvioso)

Al medio día, cuando estaba preparando algo para comer, oigo ladrar al perro y la persona que se acercaba a la quintería dijo en voz alta:
- ¡Quién vive! -era el reclamo acostumbrado en estos casos- y añadió, ¿se puede?...
¡Adelante! -respondí al conocer la voz- Pase, pase usted, hermano Lucio, que ahí afuera se estará mojando.
- Puñetas, cómo llueve, parece que se ha roto el cielo!. Menos mal que al salir de casa esta mañana y ver que estaba tan nublado, mi mujer me hizo poner éste impermeable con capucha y las botas de goma que me dieron en la mili, que guardo cómo oro en paño, para usarlas en ocasiones como ésta.
¿Supongo que con el día que hace no habrá venido usted en bicicleta, como viene haciendo ultimamente?.
- Pues sí, la he traído porque a la hora en que salí de casa no llovía. Ha sido después cuando ha comenzado a lloviznar y mira cómo llueve ahora. Pero hasta que se acaba el adoquinado de la carretera, con la bicicleta se circula bien. Así que al salir al camino de tierra y encontrar tanto barro, la he dejado dentro de un bombo sin puerta y hasta aquí vengo a pie. Después la recojo y me voy al pueblo antes de se eche la noche encima.
Bueno, pero como ha llegado a tiempo quédese a comer. Yo voy a hacer unas "gachas" y como la sartén vale para dos, si le apetece, echo un cucharón mas de harina y así como usted caliente conmigo. Si quiere, claro.
- Hombre, muchas gracias por la invitación, pero como veo que tienes buena lumbre, yo me caliento lo que traigo en la "merendera" y tienes que molestarte.
Va... no diga tonterías, porque no es molestia. Que lo hago con mucho gusto. Además, lo que traiga en la merendera se lo puede comer detrás. Y si después de las gachas no le queda apetito, se lo guarda para cenar...
- Perdona, pero tú eres quién dice "tonterías". Cómo quieres que me lleve un par de choricillos que traigo, cuando podemos comernos uno cada uno después de las gachas.

(Mientras charlábamos se terminaron de cuajar las gachas)

Hale, hermano Lucio, arrime usted un asiento que vamos que vamos a comer antes de que se enfríen. Ahí tiene el tonel, echemos una "gota" para empezar, que con el día de frio que hace, un trago de vino viene bien. Comenzamos a comer y cuando íbamos a medias, para disgusto mío, el convidado me sorprendió diciendo:
- ¡Puñetas, cómo pican las condenadas!.. Sintiéndolo mucho, a pesar de tu buena voluntad, no quiero más. Y como bien dices, hoy apetece comer caliente, pero tengo que abandonar.
Cuánto lo siento, de verdad. Pero usted me ha visto de hacerlas y en confianza podía haberme dicho que no le gusta el picante y no se lo hubiese puesto, o le hubiera echado menos.
- No es que el picante no me guste. Ya verás que los chorizos que traigo también pican un poco, pero solo es un ligero saborcillo. El médico me ha dicho que no debo abusar del cafe, del alcohol, de las especias fuertes en general y sobre todo del picante, por el mal que hace en las "dichosas" almorranas.
Sí que me sabe mal, pero no conocía sus dolencias. Otro día lo tendré en cuenta, se lo prometo.
- No te preocupes, insisto, que no pasa nada.
Al final nos tomamos de postre unas rebanadas de melón (por cierto muy dulce) y nos alivió el fuerte sabor a picante.
Y como había calmado algo la lluvia, él se marchaba a recoger su bicicleta y nos despedimos no sin antes firmarle en el "libro de visitas" (pues el hermano Lucio era el guarda rural de aquellos pagos) y agradecerle la compañía que me hizo aquellas horas.

Con dios.

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16 oct 2011

De buena fe

De buena mañana paseaba con S. por el frondoso jardín del Hotel de su propiedad y durante el paseo me explicaba lo que eran las obras de acondicionamiento y mejora que ultimamente habían realizado en la finca: la piscina, la barbacoa, el bar, el toldo de la terraza, etc... y en el fondo, en un amplio solar cercado perteneciente a la misma finca, veo moverse torpemente una caballería de color oscuro, escuálida, muy flaca, y pregunto:

¿Ese caballo es vuestro?. Porque es un caballo ¿o no?.

- Sí, es una yegua que compramos a unos gitanos hace unos días. Nos la ofrecieron, y al ver lo mal que estaba nos dio lástima y nos la quedamos por ver si podíamos hacer algo para mejorarla. También -no hay que negarlo- porque nos pidieron muy poco por ella.

Pues menuda compra! aunque la hayáis pagado barata... ¿es que no visteis que aparenta estar enferma?.

- Hombre, enferma, enferma, no sabemos si estará. Pero para lo que nos ha costado no podíamos ser demasiado exigentes. La compramos porque creímos que dándole de comer, y tratándola como dios manda, tal vez mejoraría hasta de aspecto. Además, como J.L. (el socio) entiende de caballos le miró los dientes y dijo que era joven, que lo mas que podía tener ran 5 ó 6 años. Y como aquí tenemos sitio para que retoce a su aire y comida no le va a faltar, pronto sabremos si está enferma o está así por el hambre que esté pasando la pobre. Si dentro de unas semanas vemos que comienza a reponerse, quedaría claro que a este animal no le han dado de comer ni beber lo que necesita.

(Como para mí los animales merecen ser respetados y atendidos como lo que son, me costó poco solidarizarme con mis amigos, respecto de su buena intención, aunque bromeasen con el "sabroso" beneficio que obtendrían si la vendían una vez repuesta).

Acabadas las vacaciones regresamos a nuestra casa y pasadas unas semanas hablamos por teléfono y preguntamos por la yegua. Se puso el buenazo de S. y nos dijo "que estaba muy hermosa, que se habían engordado mucho y que la venderían porque ya valía muchísimo mas de lo que pagaron por ella".
Ya no volvimos a tocar el tema, hasta que en el verano siguiente, tomando unas copas en la cafetería del Hotel, al ver juntos a los dos "socios", se me ocurre preguntar por cómo resultó al final el negocio de la yegua.

- Calla, calla,... -respondieron casi al unísono los dos- el gran negocio lo hizo otro mas listo que nosotros.

Me extraña, porque os conozco, que haya alguien capaz de poner el listón mas alto de lo que lo tenéis vosotros respecto a negociantes.

- Pues te equivocas, en este caso hemos demostrado ser unos pardillos con nota mas alta que el listón al que te refieres. Un cliente, de los que acostumbran a venir a almorzar todas las mañanas, vio la yegua y dijo que nos la compraba. Que le interesaba para ir y venir al campo porque, aunque conducía, no le gustaba visitar las viñas en coche. Y nosotros, creyendo que era nuestro día, le pedimos una cantidad infinitamente mayor de lo que pagamos por ella.

¿Pero es que le hablasteis de precio?.

- Sí, claro. Le pedimos tanto porque entendíamos que era justo. Nosotros la habíamos comprado tan barata, con el riesgo de perder el dinero, porque estaba esquelética. Bueno, tú la viste.

¿Y cómo respondió él? Seguro que os dijo que si le habíais tomado por tonto. ¿O no dijo nada?

- Intentó regatearnos, pero al ver que no teníamos ansia de vender, el muy pillo aceptó el precio y nos adelantó una cantidad en concepto de paga y señal, para asegurarse la compra. Que por la mañana nos daría el resto del dinero y vendrían a por la yegua.

Entonces, si os la pagó tan bien, ¿cómo es que decís que él fue quién hizo el gran negocio, demostrando ser "mas listo" que vosotros?.

- Tiene su explicación. Ese hombre entiende de caballos mucho mas que nosotros y vio que la yegua se había engordad tan pronto porque estaba preñada de 3 ó 4 meses. Lo que nadie sabía es que la había cubierto un burro y parió una milita la mar de hermosa. En cambio nosotros creímos que se engordaba tanto, porque le dábamos de comer todo lo que quería y más.

No es preciso decir cómo corrían las bromas entre todos. Al final la tertulia se convirtió en algo tan divertido que nos alegró muchos de los ratillos que pasamos juntos.










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9 oct 2011

Cuestión de respeto

Antes de ayer, viernes y por tanto día laborable, sobre las once de la mañana paseaba por el Parque que hay cerca de casa y quedé sorprendido al ver la cantidad de perros de toda raza color y tamaño que había (creo que muchos más que otros días) unos jugueteaban sobre el césped y otros correteaban por las sendas que hay entre el arbolado que les da sombra y nos permiten hacer placentero el paseo.
Sus dueños, o cuidadores, con la hoja de periódico o la bolsita de plástico en la mano, eso sí, para recoger las "kakas" de sus canes, si se daba el caso. Hay unas placas, todavía pocas, colocadas en lugares estratégicos que en el fondo pude verse la silueta de un perro cruzada con una raya roja donde pone: Perros NO. Entiendo el buen criterio de quién dispuso las placas, si es que lo hizo para que los niños pudiesen corretear por el césped sin "untarse" de orines y suciedad de las huellas de los excrementos. Además, en uno de los extremos del Parque, curiosamente, hay un amplio espacio acotado con una verja de alambres y bastante adecuado, destinado para que estos animales hagan ejercicio físico y sus necesidades fisiológicas.
Al ver tantos perros, sabiendo que nos estaba permitido, estuve a punto de hacer unas fotografías y denunciarlo formalmente al departamento municipal correspondiente. Pero como ni tengo perro, ni niño que llevar al Parque, lo pensé mejor y no lo hice. Pues lo mas seguro es que, si lo hago, alguno de mis vecinos que tienen perro se hubiese molestado, me lo hubieran recriminado. Y otros con niños, también del barrio, hubieran dicho que ya están acostumbrados y que les da igual lo de los perros, ya que el servicio municipal de Parques y Jardines se pasa la vida mirando para otro lado, para no ver la cantidad de suciedad que "preside" este pequeño y bonito Parque.
A pesar de todo, los viejos del barrio que -todavía- podemos, seguiremos yendo a pasear.
Feliz otoño, amigos leyentes.




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4 sept 2011

Vivir sin hacer ruido

Aun no me lo explico, pero creo haber sido una persona con suerte. No tanto en lo material, en lo económico, como por el respetuoso trato recibido en los ambientes donde me ha tocado desenvolverme. Y digo que he sido afortunado -insisto- y muy obsequiado moralmente por la gente con la que he ido coincidiendo durante toda mi vida activa, porque, además, creo haber sido favorecido (depositario diria yo) de la bondad de la vida en sí y de esa misma gente que me ha dado sitio en su entorno, integrándome por gusto, o por necesidad, o simplemente por conveniencia. Incluso creo que sin aportar nada importante he sido reconocido (diría que mimado) por los demás sin entenderlo.
Mi vida, como la de tanta gente, tiene la historia que tiene, o me convenga contar de ella, aunque contada carecería de interés, si no fuese porque bajo el "paraguas" de la suerte -vuelvo a insistir- ahora, a la vejez, me permito disfrutar recordando lo que mayor impacto me causara, para bien o para mal, en momentos determinados de mi propia existencia, y aseguro que de todo ello la conclusión en favorable. Los "buenos" considero que son auténticos regalos de la creación ¡cuántos quisieran!... Y los "malos" he tratado de aliviarlos manejando ese dicho popular que aprendí de pequeño que dice: "no hay mal que por bien no venga" y lo consigo.
Entre las cosas buenas que me han sucedido y que mejor recuerdo tengo, aparte de haber nacido y hacerme viejo junto a la esposa que elegí (ahí dudo de si elegí yo o eligió ella) y que ocupa el primer lugar entre todas mis preferencias, tengo hijos y nietos a los que he visto crecer y madurar felizmente.
También, entre lo malo o negativo, debo decir que he sufrido contratiempos de carácter diverso y por fortuna he podido afrontarlos y salir adelante sin que hayan menoscabado mi ánimo en ningún sentido y menos las ganas de seguir viviendo unos años mas, con el ferviente deseo -eso sí- de vivirlos en un mundo mejor. En mundo solidario, donde todos tengamos los mismos derechos y los mismos deberes si fuese posible. Y en el que miles de niños no mueran de hambre antes de cumplir los 5 añitos... a ver si es posible.
Esperemos.
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