12 may 2014

POR ALUSIONES, CLARO




(Si hay un refrán que dice "Del dicho al hecho va mucho trecho" 
sus razones tendrá)



Aunque seamos mucho los que estemos en desacuerdo, con la manera de administrar el gobierno lo que es de todos, no significa que lo esté haciendo todo mal ni mucho menos. Pues en democracia, a los gobernantes se les elige para que hagan uso de la confianza que les haya otorgado la mayoría de ciudadanos a través de las urnas. Así que durante el tiempo que dure la legislatura, guste o no guste, esa confianza la tiene legítimamente quién la tiene, como se nos recuerda siempre que ellos creen que deben hacerlo.

Otra cosa es que mucho de lo prometido en campaña electoral de cara a captar la voluntad del electorado, es decir, de la ciudadanía, una vez en el gobierno quede solo en eso; promesas.  Y es que como dice el viejo refranero: "No es lo mismo predicar que dar trigo". O ese otro refrán: "Entre el dicho y el hecho hay mucho trecho".

Pero lo malo no es solo eso.  Lo peor es que un gobierno presidido por quién en política lo ha sido casi todo, ahora quiera justificarse ante el malestar de la gente diciendo que, cuando llegaron desconocían la situación ruinosa en que se encontraba el país y ellos tuvieron que tomar medidas muy duras e impopulares para sanear unas cuentas plagadas de  números rojos por todas partes.  Por lo que habría que trabajárselo  mucho y bien para corregir los excesos y errores cometidos (muchos de ellos silenciados) por la administración saliente.

-    Sabíais que los españoles hemos estado gastando en lujos lo que no teníamos? -decía un amigo nuestro que ha tenido que cerrar su pequeño negocio antes de acabar en la ruina-.

-     Eso es lo que se dice -media otro de los del corro- pero no es del todo cierto. A no ser que le llamen "lujos" a poder llevar a los hijos al colegio, a tener seguridad social y pasar los controles médicos con carácter preventivo incluso la asistencia permanente a los enfermos crónicos, por ejemplo.

-       Tampoco es eso. Seguramente quién lo dice se refiere a que todos hemos querido tener, además de esas ventajas, un buen coche, apartamento en la costa, vacaciones en la playa, y otros placeres prescindibles. Y claro, ricos todos es imposible.

-       Bueno, bueno, no sigáis porque no todo el mundo dice igual.  Son muchos los que tienen coche como herramienta de trabajo, no tienen chalet en la costa ni hacen vacaciones en las playas y no se quejan.  Con el rendimiento de su trabajo viven decorosamente y solo les preocupa tener una vejez lo mas placentera posible.


Cierto es, hay que reconocerlo, que todos los políticos en campaña electoral -insisto- prometen el oro y el moro para convencernos de que la solución a nuestros problemas la tiene cada uno de ellos.  Después, quién consigue sentarse en el famoso "banco azul" del palacio de congresos, se ve obligado a dar prioridad de trato a grupos y a personas que por diversos intereses -confesables,  o no- han arriesgado algo suyo en apoyo de esa candidatura.  Y a propósito de esto que digo, me permito transcribir éste otro refrán popular que dice: "De bien nacidos es ser agradecidos". O este otro en forma de indirecta: "Quién regala bien vende si el que lo toma lo entiende".  

Mientras tanto, y eso es lo lamentable, transcurridos ¡mas de treinta años! con un régimen "democrático", el país próspero, moderno y europeo que hubiésemos querido todos, aun somos mayoría quienes no lo vemos por ninguna parte. Y me temo que si ese bienestar tan deseado por todos (y que disfrutamos algún tiempo) se recupera, para las generaciones que mas hicimos para lograrlo,  llegaría demasiado tarde.
















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4 may 2014

LA MESA



(Decir que una simple mesa puede ejercer funciones terapéuticas podría parecer exagerado, pero no)




Al referirme a "la mesa" quizás que haya quién crea que voy a referirme a una mesa de comedor u otras mesas en las que se plantean sobre ellas diversos proyectos para su estudio incluso juegos como el billar u otros. Pues no. La mesa de la que quiero hablar en este espacio es una mesa diferente, distinta a casi todas las mesas. Se trata de una mesa pequeña, sencilla, vestida decorosamente con una falda de franela color gris verdoso y un centro redondo sobre el tablero, hecho con aguja de ganchillo y con hilo  de perlé, color blanco roto, muy bonito, sobre el que posaba un pequeño florero de cerámica talaverana colocado sobre un plato del mismo material que la hacían especialmente acogedora.  Era lo que se entiende familiarmente como una "mesa camilla".

Esta mesa estaba colocada en la entrada del salón-recibidor del local social de Asociación Española de Laringectomizados y Mutilados de la Voz (AEL) en Barcelona, a cuyo Centro acudíamos decenas de operados de cáncer de laringe a recibir clases de "erigmofonía" para rehabilitarnos y poder comunicarnos nuevamente con palabras.

A esta pequeña pero importante mesa camilla la acompañaban mas de media docena de sillas antiguas, con el respaldo alto y torneado, tapizadas con una pana de color parecido a las faldas, muy bonitas.  Sobre éstas sillas se sentaban otras tantas mujeres -mi esposa entre ellas- necesitadas de comentar todo aquello que les inquietara acerca del problema que las había reunido allí circunstancialmente.  Cuyas mujeres no eran otras que la esposa, la hermana, la hija u otro familiar cercano que acompañase a alguno de los laringectomizados que, como yo mismo, acudíamos a clases de rehabilitación de la voz todos los día laborables. Ellas se intercambiaban experiencias en su ejercicio de cuidadoras nuestras en casa, con el fin de hacernos el mejor servicio posible y también mas llevadero el complicado post-operatorio y el no menos duro aprendizaje al que se nos sometía unas horas cada tarde.

De todas las mesas que había en la Asociación, a ésta le llamábamos "la mesa de las mujeres", ya que fueron ellas, nuestras compañeras de fatigas las que vieron la necesidad de disponer de un espacio donde reunirse y comentar incluso compartir situaciones engorrosas que solo con la práctica diaria y conocimiento podían ayudarnos a superarlas.

-    Mi marido -decía una de las últimas en llegar- lleva unas noches que tiene que dormir en un sillón, porque en la cama tose mucho y no descansa. Y añadía: perdonen ustedes si digo alguna tontería, pero es que ninguno de los dos sabemos cómo remediarlo.

-     Cómo va a ser una tontería, muchacha! -respondió otra de ellas-. Si al principio a todas nos ha pasado igual. No ves que todo esto nos ha cogido sin preparación....? Vosotros probar a poner dos o mas almohadas, para que levante la cabecera a ver si así respira mejor y no tose tanto. Si funciona, descansareis los dos.

En este tipo de tertulias se intercambiaban experiencias incluso las mas íntimas, que no se atrevían a comentar ni al médico.

-    Por cierto -dice una chica joven- mi padre tiene miedo de ducharse por si le entra agua en la tráquea y se ahoga. Y como es tan pudoroso no quiere que le ayudemos nosotras. 

-    Si solo es eso -le contestó una señora mayor con mas experiencia- no es necesario que le ayudéis. Aconsejarle que se duche de pie e incline la cabeza hacia abajo y verá que no le entra agua. Veréis qué pronto pierde el miedo.

Mas o menos eran estos los temas tratados en la tertulia de cada tarde.  Y aunque parte de lo que contaran pareciesen vaguedades, las conclusiones que sacaban estas mujeres enriquecía o reforzaba el conocimiento de todas ellas.  Es mas, la mesa llegó a considerarse el lugar de encuentro idóneo para  despejar muchas dudas sobre cómo actuar si tenían que socorrer al convaleciente en caso de emergencia.


Otra de las funciones de la mesa, y no menos importante, era que como estaba situada en el espacio siguiente al recibidor del local, era lo primero que veían al entrar quién llegaba por primera vez. Con lo cual, al ver a tantas mujeres sentadas a la mesa y charlando entre ellas con absoluta normalidad, ya comenzaban a sentirse mejor.  Y es que el ambiente que encontraban en el Centro les parecía mucho mas cálido y familiar de lo pudieron imaginar antes de conocerlo.

Podría contar infinidad de anécdotas, muchas ellas divertidas, acerca del rango y  categoría que alcanzó tener esta pequeña mesa.  Pues la confianza y el afecto que suscitaran aquellas tertulias entre familias ¡poco menos que hundidas en el mas absoluto desánimo! influyeron para que la relación de amistad se hiciese tan fuerte, que no se rompió nunca.

Y todo ello gracias a LA MESA.



























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20 abr 2014

CLIMA VARIABLE




(Los fenómenos atmosféricos, cuando se producen, suelen ocasionar daños 
poco menos que irreparables)




Que yo recuerde, desde siempre, en La Mancha vitivinícola donde el cultivo de diversos productos agrarios eran (y aun deben serlo) la principal fuente de riqueza y poco menos que el único medio de vida para millares de familias campesinas, si no llovía lo que debería llover para favorecer el desarrollo normal de las plantas, las gentes dedicadas a cultivos como; fruta, hortalizas, cereales, viñedos y olivares especialmente, se angustiaban al observar que las cosechas se perdían por falta de agua  y con ellas todo el dinero invertido, el trabajo y el tiempo dedicado en su momento a cada una de las plantaciones.

También los abundantes rebaños de ganado, en tiempo de sequía, tenían dificultad para encontrar pastos frescos con qué alimentarse, y sus dueños aunque sabían que mantenerlos era mucho mas caro, habían de recurrir a la utilización de piensos compuestos, con el sobre-coste que eso significaba.

Pues la falta de agua por sequía persistente, no solo perjudicaba a cultivos de temporada y a los pastos para el ganado, si no que propiciaba el aumento de incendios forestales -fortuitos o intencionados- que verano tras verano se vienen declarando, arrasando gran parte de la vegetación que va quedando en nuestros ya tan 
mermados bosques.





-   Qué, has sembrado ya los melones? -preguntaba el año pasado a un vecino con fama de buen melonero-.

-    No,que va -me respondió- como lleva tanto tiempo sin llover, este año solo podrá sembrar melones quién tenga tierras de regadío. Lo mío es de secano y si los siembro será perder el tiempo y las semillas inútilmente.

Este año puede que también sean muy mermadas las cosechas, pero por exceso de agua. Pues con las lluvias torrenciales que están cayendo desde el otoño y durante todo el invierno, los desbordamientos de ríos y acequias inundando comarcas y hasta regiones enteras, todo ello está dando lugar declararse muchos lugares "zonas catastróficas".  

Y si hablo de "daños irreparables" tanto por defecto como por exceso, es porque si la "sequía" es la antesala de la ruina del mundo rural, el exceso de lluvias afecta negativamente a ese mismo mundo, ya que muchas explotaciones convertidas en invernaderos han estado demasiado tiempo bajo las aguas y se ha perdido casi todo.



Por tanto, si a tanta adversidad, por los fenómenos atmosféricos, se nos ocurriese sumar la decadencia (pobreza) que la crisis económica actual está originando en las clases medias y sobre todo entre jóvenes y jornaleros agrícolas, veríamos que la pobreza mas absoluta incluso el hambre sigue siendo una terrible amenaza para muchas familias de nuestro país.

Lo mas triste es que, si todos somos hijos de Dios como se predica en los púlpitos y  esto tardara mucho en arreglarse, la deseada buena convivencia sería prácticamente imposible. 

Habrá que esperar a ver qué pasa al término de la crisis, si es que conocemos el final, claro.












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13 abr 2014

AMBIGÜEDADES

(No se entiende por qué se nos educa para aprender a vivir decorosamente, y no se hace igual hasta el final, sabiendo que tenemos que morir?)  




No creo que haya mortal que sepa lo que en realidad cuesta morirse, ni siquiera que tenga opción para decidir si esta dispuesto, o no, a sufrir de una agonía dolorosa y por supuesto cruel.

Lo que sí parece cierto es que si los enfermos terminales, desahuciados por la ciencia médica, han perdido toda esperanza de seguir viviendo y su agonía se prolonga de modo desesperante, consciente o inconscientemente, muchos de éstos paciente desean morirse.

Cabría imaginar, pues, cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros si igual que se nos educa para afrontar la vida que nos toque vivir desde el primer momento, se nos preparase para al final poder elegir una muerte digna,  Quién no habrá oído decir alguna vez: "quisiera morirme" o "qué pinto ya en este mundo". Incluso personas creyentes: ¿por qué Dios no me lleva con Él y al tiempo que descanso evito el sufrimiento que estoy causando a mis seres mas queridos?. Pues ni por esas.

No hace mucho tiempo visitaba en el Hospital a un enfermo recién operado de cáncer de laringe, con posibilidades de curación pero muy bajo estado anímico, y su familia al saber que yo estaba operado de lo mismo y felizmente curado, me suplicaba que hiciera lo que pudiese por ayudarles. "Usted que también estuvo como él y habla con la claridad que lo hace -me decía su esposa- seguro que puede sacarle del pozo en que cree que ha caído".

-    Pueden estar seguros de que haré por ustedes todo lo que esté a mi alcance -le respondí- pero dejemos pasar unos días mas, para ver cómo reacciona cuando esté mas tranquilo y vea que no soy yo solo quién ha superado dificultades iguales a las que él encuentrará ahora.

-      Lo mismo se nos dice aquí, en el Hospital, pero es que verle a usted y oírle hablar con la facilidad que habla, nos da mucha confianza.

-      Bueno, dentro de un par de días pasaré a visitarles y como ya estará mas animado veremos que se puede hacer. Pero ahora -insisto- en quién tienen ustedes que confiar es en la asistencia que reciba y seguir disciplinadamente las indicaciones de los médicos.

-       Pues ese es el caso, mire usted -se quejaba la esposa- que pasa el médico a ver cómo va y ni siquiera abre los ojos para demostrar que le escucha. Y con las enfermeras hace igual.

-      Comprendo que ahora estés todos un poco nerviosos. Les aconsejo que no se impacienten, ya que aun hace poco tiempo que salió del quirófano. Pero él tiene la ventaja de que es muy joven todavía y querrá curarse y seguir viviendo. Ya lo verán.

Otra cosa somos nosotros -dije para mí tras despedirme- muchos hemos llegado a viejos gracias al beneficio de la medicina moderna y sujetos a controles médicos rutinarios, pero conscientes, también, de que el ciclo vital de cada unos ha de llegar a su término de manera natural e inexorable. Y es que prolongar la longevidad artificialmente podría suponer sufrir sin necesidad alguna.

-    ¿Cómo están tus abuelos, que hace ya tiempo que no les veo?  -pregunté al nieto de unos amigos de toda la vida-.

-       Por ahora van tirando bastante bien. Y si se ven ustedes menos que antes es porque mis abuelos ya salen poco. Aunque como ellos pueden valerse por sí solos (todavía) algunos días se cogen del brazo y va a comprar lo que necesitan incluso a dar un paseo.

-      No sabes cuanto me alegro. Les das un abrazo de mi parte y les dices que un día de estos pasaré a dárselos yo personalmente.

-       Muchas gracias. Ya les diré que le he visto y seguro que se pondrán los dos muy contentos.



Y es que si la vida requiere ilusión y esfuerzo para compartirla y disfrutarla en sociedad, no seamos tan romos ni tan escasos de inteligencia como para negarnos a perderla con la misma dignidad con que hayamos intentado gozarla.




















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6 abr 2014

ENTRE OPULENCIA Y PENURIA



(Aprender a desenvolverse entre el todo y la nada,
 además de inteligente, suele ser sano)



Alguna vez me he pronunciado acerca de la inconveniencia de revelar públicamente esa especie de reportajes que aluden al lujo desmedido que rodea a familias con saneado e ingente patrimonio, por el daño psicológico que pueden causar a esas otras también familias (hijos de dios) sumamente necesitadas. Y no es que se trate de poner límites a la ostentación ni al despilfarro de la gente acaudalada, ni mucho menos. Que cada cual haga lo que le plazca con su dinero y sus bienes ¡faltaría mas!.

Por supuesto que me refiero a esos programas, donde personas nacidas y criadas en cunas de seda, formadas en colegios de pago y muchos en universidades exhiben sus riquezas y presumen de lujos a su antojo sin la obligación de rendir cuentas a nadie.

Tampoco se trata de ir contra esas suntuosas mansiones, utilizadas como primera o segunda vivienda por sus propietarios, siendo como son auténticas obras arquitectónicas. Es que hacer ostentación de tanto lujo y pavonearse proyectando imágenes de tanta belleza "¡en momentos de crisis precisamente!" podría entenderse como que son dardos envenenados dirigidos al corazón de esa pobre gente socialmente desasistida.

El pasado domingo veo uno de esos reportajes y sin haber superado la pena que me produjo ver la noche anterior unas imágenes sobre como viven millones de conciudadanos nuestros, azotados cruelmente por la crisis; desahuciados unos por no poder pagar la vivienda, gente mayor despojada con engaños de sus pequeños ahorros, colas interminables a las puertas de comedores sociales y calles tomadas por indigentes de todas las edades. Cuando aun no me había liberado -insisto- de tan dolorosas y sangrantes imágenes, me concentro en lo que mis ojos estaban viendo acerca del boato y ubicación de estas mansiones, una en Marbella, otra en Mirasierra (Madrid), otra en San Sebastián y otra en Ciudadela (Menorca) y por curiosidad tomo estos apuntes; 

La cantidad de metros habitables de éstas "viviendas" oscila entre 400 y 900, y algunas de 2000 a 5000 de terreno ajardinado, piscinas, pistas y frontón para la práctica de algún deporte.  Unas con vistas al mar y al sol de mediodía. Otras rodeadas de montañas y valles de incalculable belleza, igual en invierno cubiertas por la nieve, que en verano con tan heterogéneo colorido de la misma vegetación.

El precio de esas mansiones -aunque eso sea lo de menos- dijeron que era de cuatro millones y medio la menos cara, y de casi los nueve la que mas vale. 





A todos nos encanta que en nuestro país haya hermosas ciudades, con amplias y largas calles, grandes y bonitos edificios, abundantes monumentos, museos, teatros, también buenos colegios y universidades, hospitales zonas arboladas de recreo, etc. y que de los impuestos -naturalmente- se destine lo que sea preciso para su mantenimiento.

Sin embargo, eso no debe impedir que además de todo eso, las grandes ciudades incluso pueblos menos grandes dispongan de guarderías para niños, residencias para ancianos pobres y ricos. Y sobre todo, viviendas sociales dignas, para que la gente sencilla no sufra las calamidades que genera tanta pobreza  como la que hay ahora.

A pesar de todo lo escrito, este humilde mortal desea ¡feliz semana Santa!
























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