16 feb 2014

HUELLAS



(Mirando hacia atrás, recordando la infancia de los que ya somos viejos, comprobamos que algunas arrugas de nuestra piel son cicatrices)



En lo que llamamos el interior del país, los jóvenes de postguerra (década de los cuarenta del siglo XX) la mayoría adolescentes sin escolarizar en particular los hijos de familias campesinas sin propiedades suficientes para trabajar ellos mismos sus propias tierras y vivir de ellas, a la mayoría de éstos -insisto- aun siendo todavía muy jóvenes se colocaban a trabajar en "lo ajeno", que significaba hacerlo en fincas de agricultores acomodados o en haciendas de alguno de los pocos terratenientes que existían por aquellos pagos. Y me refiero a la sabiduría o al conocimiento que por entonces tenía la población rural en general.

Otros jóvenes, hijos de gente urbana con posibles o profesiones liberales, unos por tradición familiar y otros por mera recomendación de sus mayores, preferían seguir  los mismos pasos que éstos y formarse adecuadamente mirando al futuro. Lo importante era lograr el nivel de capacidad profesional suficiente para ganarse la vida trabajando, pero sin necesidad de salir del casco urbano y así evitar sufrir las penalidades que conlleva el trabajo en el campo.

En las inmensas llanuras del centro del país (me refiero a La Mancha) al margen de los trabajos de la agricultura y la ganadería, realizados por gañanes, peones o viñeros sin especialidad, pastores, los oficios indispensables y de mas aceptación en la población solían ser: Herrero, carretero, guarnicionero, albañil, bodeguero y otros. Profesiones que en muchos casos eran los mismos padres quienes inculcaban  a sus hijos la conveniencia de aprenderlos, ya que para ser "hombres de provecho" -decían- no era preciso estudiar. Bastaba con asistir algún tiempo a cualquier escuela como las de "La Palomara", "El Pitito", "Picalé", . . . para aprender a leer y escribir y las cuatro reglas básicas de la aritmética. 
Pues ir a colegios donde poder estudiar una carrera aunque fuese de grado medio se consideraba un mérito de privilegiados. O dicho de otra manera: esos estudios estaban destinados a los hijos de familias pudientes o ricas y poco más.

Pero a lo que iba: Quienes pasamos nuestra adolescencia y buena parte de la juventud en aquellos penosos años, cuando aún no nos habíamos sacudido el miedo acumulado durante ¡treinta y cuatro meses! de fuego cruzado, metralla, sangre y devastación, sumado todo ese tiempo a los conflictos anteriores a la declaración de guerra y a los años "victoriosos" de la horrorosa postguerra, es demasiado tiempo. Todo el mundo sabe que fuimos la generación que mas dificultades encontramos para realizarnos en libertad y conformar sin ningún tipo de presión nuestra propia personalidad. Además, al intentar ser libres, cualquier error que cometiésemos era tanto como convertirnos en delincuentes o cuando menos en pecadores convulsivos o crónicos. Y es que traspasar los límites impuestos por unas leyes elaboradas en un régimen totalitario, hechas por los adultos de la época, siguiendo las pautas que marcaban los uniformes militares, las roídas y negras sotanas y las puñeteras togas, también negras, basado todo ello en el atrasado y rancio concepto de lo que debía ser según ellos un buen ciudadano -insisto- o era delito o era pecado. Es decir, que ya rebasada con creces la mayoría de edad, nuestra capacidad para decidir por sí mismos, en multitud de casos, era prácticamente nula.

Sí, ya se que a la juventud de ahora le costará entenderlo. Pero cuando pasaban unos años del cumplimiento del servicio militar obligatorio, sin haber cumplido aun los treinta, se nos colgaba el San Benito de  solterones, lo que significaba pasar de un colectivo con futuro, a formar parte del "Club de los Prescindibles".

Menos mal que con el tiempo se ha ido viendo que la vida es mucho mas que una órbita o contorno reducida a vínculos consanguíneos y venerables. La juventud ha sentido, ha amado y deseado con igual emoción incluso naturalidad de siempre aunque ahora, gracias al progreso, se exprese de otra manera.

Cuando me miro las arrugas y descubro entre ellas cicatrices de aquél tiempo, no se me ocurre otra cosa que la de implorar mirando al cielo "que la democracia no condene a nuestros nietos a repetir el esfuerzo que tuvimos que hacer nosotros para llegar hasta aquí".



















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3 feb 2014

AVENTUREROS Y SABIOS LOCOS

(La Mancha es tierra donde nacen y mueren reconocidos pensadores, de los que siempre quedan sus obras y sus nombres)





Observo que conforme vamos haciéndonos viejos solemos recordar mejor hechos de nuestro pasado que de lo recientemente ocurrido. 
De ahí que al tener noticas de la muerte de nuestro admirado paisano e intelectual Félix Grande, me vengan a la memoria  imágenes suyas, de cuando repartía leche a domicilio en una bicicleta cargada con un par de cántaros de latón galvanizado muy brillantes, sujetos cada uno de ellos a ambos lados del portaequipajes. Lo cual ya era un gran adelanto, porque poco tiempo antes se ordeñaban las cabras directamente en el cazo o puchero a la puerta de los parroquianos.

Honestamente, confieso conocer poco la obra literaria de Félix Grande y ahora me arrepiento de no haberle leído mucho más. Pues aunque le tuve cierto apego, por saber que se trataba de uno de esos tomelloseros (él se hacía llamar así aunque naciese en Mérida) hecho así mismo como tantos otros,  a su obra no le presté -insisto- la atención que ahora veo que merecía y bien que lo siento.

No obstante, tengo en mis manos el número uno de la revista ALAMBOR, editada por Gráficas Dante S.L. (1982) y que conservo como "oro en paño", donde se homenajea a Él junto a Eladio Cabañero, y saboreo sus páginas cual fuese un sabroso manjar. 
En ella, como siento ansia de hablar de Félix, encuentro un hermoso poema suyo titulado PREMONICIÓN, que me permito transcribir a continuación y que dice:

"Al fondo del espejo verás, 
cuando seas viejo, 
no tu cara de anciano, 
no los ojos donde se te acumulan tus despojos, 
no la ruina en que te hayas convertido,

no la misericordia del olvido si no tu eterna historia, 
que habita en tu memoria un borbotón de años, 
bajando los peldaños de una horrenda escalera de alegría, 
que ya no es tuya pero que fue mía.

Verás la vejez, no la mustia si no toda la angustia del esplendor, 
la juventud, la vida disfrutada y perdida. 
Pero nunca olvidada. 

Verás únicamente a tu mirada. La verás con espanto.

Y todo por haber amado tanto".

También me tomo la licencia de reproducir unas frases recién expresadas por doña Francisca Aguirre, su viuda, que no deberían dejar indiferentes ni a propios ni a extraños.

Mi marido soñaba que "Los hombres vivirían para ayudarse unos a otros, no para despedazarse entre ellos".  
 También pensaba, como idealista que era que "Los seres humanos deberíamos tener ideales y vivirlos con hechos, no con fantasías".

Como también tocaba la guitarra flamenca (eso no se daría muy bien) cuando conoció a Paco de Lucía dijo a su mujer: "Paca, tengo que retirarme de esto de la guitarra, porque al lado de este bicho no hay quién haga nada".  Dice que rieron los dos.

Su viuda no niega que Félix era un hombre de izquierdas, un verdadero humanista. Que presumía de parecerse mucho a su padre y a su abuelo, conocidos en Tomelloso por "Los Palancas".

Descanse en Paz el poeta, el escritor, el hombre y ser humano por encima de todo.  Su recuerdo quedará ubicado en ese lugar espiritual y eterno que nos pertenece a todos.
























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17 ene 2014

NUNCA SE HIZO TANTO EN TAN POCO TIEMPO

(Mirando hacia atrás, para conocer la rusticidad de nuestros orígenes no hay que irse demasiado lejos)


Los cuatro o seis jubilados que nos juntamos en el paseo matinal, recomendado a nuestra edad, tras cubrir una primera parte del paseo nos sentamos a tomar cafe en el chiringuito que hay dentro del recinto del parque y hablamos de nuestras cosas. Hoy la tertulia la hemos centrado en lo mucho que ha mejorado la calidad de vida de las personas, tanto en el ámbito rural como en la población urbana, en poco mas de medio siglo.  Mejora que gracias a la alta tecnología y al desarrollo observado en ese mismo tiempo, hace que ahora se disfrute de una comodidad a niveles impresionantes.  Es decir, que con el último medio siglo XX y los primeros años del XXI ha bastado para que hoy dispongamos de lo que jamas pudimos ni soñar.

-        Imagino que sabéis -nos dice uno del grupo- que este año en España se ha batido el récord respecto del número de turistas que nos han visitado?.

-         Sí, eso es lo que se comenta -responde otro-. Y no es extraño, porque nosotros hemos pasado unos días en Blanes que es donde vamos de vacaciones los veranos y no solo las playas estaban llenas de gente todos los días, si no que para comer o cenar en cualquier restaurante había que encargar mesa con antelación.

-          Igual pasa en Salou, que hemos estado nosotros -añade un tercero-.  Pero es que las playas españolas tienen tanto atractivo, que todos los años falta sitio para acoger a tantos turistas como nos visitan.  Además, como hay tantas familias que viven del turismo, muchas de ellas se han hecho de su apartamento en la playa y residen en él todo el año.

Como el movimiento turístico significa tanto para nuestra economía y promociona la "marca España" por el resto del mundo, hemos añadido a nuestro comentario el crecimiento que se detecta acerca de las "Casas Rurales", muchas de ellas convertidas en espléndidos complejos dotados de todo tipo de servicios para el descanso. Con lo cual se está posibilitando la rehabilitación de algunos pueblos pequeños, prácticamente deshabitados, donde la vegetación y la naturaleza en general no solo es un bien muy saludable, si no que es la base de un decorado todavía sin contaminar.

-          ¿Qué ha pasado con tu hermano y su familia, que vemos a otra gente en el apartamento que tienen en la playa? -pregunta uno a otro de los del grupo-.

-          Nada, no ha pasado nada. Es que su hija, la casada, como su marido es biólogo  (creo que botánico) y un apasionado de los bosques, se han comprado una casa abandonada en la provincia de Huesca y se la están arreglando para irse a vivir a ella en cuanto la tengan lista para habitarla. Y como ellos dos trabajan, mientras duren las obras, es mi hermano quién acompaña a los albañiles. Así que el apartamento de la playa, como ellos no pueden ir este año, lo han alquilado para estos meses de verano. Eso es todo.

En la España rural, aquella que con el fenómeno de emigración de los años cincuenta y sesenta se quedar medio deshabitada, algunos Ayuntamientos, cabecera de Comarca, se resisten a dejar huérfanos a esos pequeños municipios del interior y facilitan terreno gratis incluso ayudas a familias jóvenes que les guste el campo y estén dispuestas a trabajar la agricultura o la ganadera. Y hasta es probable que el atractivo que se pretendiese dar al interior del país con los conocidos "paradores nacionales", ahora se multiplique con la reconversión de aldeas deshabitadas y caseríos abandonados en lugares de descanso,  de cara al interés que está despertando el "Turismo Rural".

Por tanto, para los que emigramos en os años cincuenta y sesenta por dudar del futuro mas inmediato en nuestro lugar de origen,  para nosotros -insisto- resulta cuando menos satisfactorio ver que la modernidad vuelve a dar vida a un mundo que ha estado a punto de ser ignorado.

De ahí que a cada uno de nosotros nos emocione aquellas viejas costumbres que al paso del tiempo han ido quedando por el camino. Estilos de vida que ahora, tan inteligentemente, se están actualizando. Y como todos los del grupo compartimos el mismo sentimiento de sana añoranza por lo que  dejamos en nuestro lugar de origen, nos despedimos hasta otro día profundamente reconfortados.


















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5 ene 2014

CULTO A SAN ANTÓN

(El mercadillo de frutos secos; nueces, avellanas, castañas pilongas, bellotas de los pedroches, etc. 
junto a las hogueras de la noche anterior, destacaban como principal atractivo de la fiesta)



El 17 de enero, Día de San Antón, en Tomelloso -en otros pueblos no lo se- era uno de los festivos mas celebrados del calendario. Los gañanes y los viñeros que por evitar desplazamientos pernoctábamos en la quintería, regresábamos al pueblo el día 16 sobre el mediodía cargados los carros con cualquier tipo de leña, ya que la fiesta comenzaba a las ocho de esa misma tarde con el encendido de las hogueras y los disparos de salvas  de escopeta con los cartuchos cargados col pólvora y arena para no hacer daño a nadie. Se disparaba mirando al cielo y rogando al Santo en voz baja que velara por las caballerías. A muchos nos hubiese gustado dirigirle un cántico rogatorio a modo del que dedican los pamplonicas en los encierros a San Fermín. Seguro que a ello se hubiesen sumado los pastores, pidiendo por sus rebaños, y los cazadores por sus perros. Pues no en balde es el Santo Patrón de toda clase de animales.

Las "Hogueras de San Antón", igualmente se hacía con las de San Juan, se solían ubicar en el centro de la confluencia o cruces de calles, por ser espacios mas amplios que los que hay entre las dos aceras de cualquier calle normal, con el fin de evitar que las llamas pudiesen ocasionar accidentes. Y si mal no recuerdo, si no la mayor sí de las mas grandes y concurridas era la hoguera que se encendía frente a la Capilla del Santo en la Cruz Verde. De las mas grandes, por la cantidad de leña que aportaban los vecinos del barrio, muchos de ellos declarados devotos de San Antón, y concurrida por estar ubicada en el centro neurálgico de tan singular festejo.

Mis abuelos paternos vivían en la calle de doña Crisanta (tal vez habrá aun quien le siga llamando de la Cruz Verde o de San Antón) y junto a las aceras de ambos lados de la calle se extendían en el suelo; mantas, valeos de esparto  y lonas, con montones de diversos frutos secos para su venta a granel. También se colocaban filas de mesas en las que se vendían diversos productos autóctonos tales como; pan de higo y mostillo en cajitas de madera, botellas de arrope y tarros de miel de romero, de distintos tamaños, etc.

Se cuenta que mi abuela Dolores, que murió siendo yo muy pequeño y apenas me acuerdo de cómo era, ese Día Santo -se decía- acostumbraba a ponerse a la puerta de su casa con varios capachos llenos de pan blanco de tahona (tal vez en cumplimiento de alguna promesa) para repartirlo entre los mas pobres, sin hacer excepciones. Otras familias de las llamadas "acomodadas, como eran mis abuelos, repartirían gavillas de sarmientos y cepas o tarugos incluso paja de centeno, con el fin de aliviarles del frío del invierno a familias de esas que carecen de todo tipo de recursos. Es decir, que la fiesta patronal, además de rendir culto a San Antón, estaba presidida por el hacer caritativo, misericordioso y sobre todo solidario de los tomelloseros.

Recuerdo, también, aquellas divertidas carreras de jinetes sobre caballerías distintas; mulos, burros, algún caballo, cuya meta final la situaban en la plaza de España, donde se colocaba una tarima de madera y sobre la que se entregaba el premio a los ganadores, al tiempo que el señor cura bendecía a toda la fauna irracional que se acercara por allí, participase o no el alguna de las pruebas.

-          Queeeé. . . ¿quién ha ganado? -preguntaba la gente a un personaje pintoresco muy popular, quién montado sobre su propio caballo era de los primeros en llegar-.

-           ¡Los muchachos lo dirán! -solía responder éste, convencido de que los críos dirían que el ganador había sido él.

Qué tiempos aquellos, cuanta diferencia con los de ahora. Entonces la gente descansaba y hacía amigos paseando por la calle.




















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19 dic 2013

Z O N G A


(La Navidad comienza con la Cena de noche buena, seguida de la Misa del gallo, y 
  la "zonga" que no es otra cosa que una francachela a lo bestia) 



Aunque para algunos lo parezca, el título de este espacio no es rebuscado entre vocablos que digan lo mismo que el elegido.  Pues la palabra "zonga" ni está en el Enciclopédico Salvát, ni en el Espasa de "sinónimos" que tengo en casa y que en ocasiones utilizo.

Zonga era el nombre que dábamos a la comilona con que la juventud de mis tiempos "celebrábamos" la Noche Buena.  Para ello aportábamos cada uno de nosotros lo que se nos ocurría y con una buena lumbre se preparaba el suculento y siempre apetitoso menú.

-    Oye, Ramón, si ves a Paco recuérdale que el vino que trajo en año pasado estaba un poco "repuntado" y casi nos estropea la zonga.  Que si este año lo va a traer él y no lo tienen mejor, que no se moleste, que ya lo pondremos nosotros.

-      Bueno, intentaré decírselo con buenas palabras, porque ya sabes cómo las gasta y a lo mejor se enfada y no viene.

Aunque las fiestas de Navidad  se acostumbra a alargarlas con los días de año Nuevo y Reyes, nosotros las alargábamos  un poco más, ya que solíamos repetir que; "Hasta San Antón, Pascuas son".  Es decir, que desde el encendido de las luces del Portal de Belén, hasta ver hechas cenizas las hogueras de San Antón, excepto los días hábiles que íbamos a trabajar, eran jornadas de fiesta y excesos.

La semana anterior a la Navidad, cuando la poda de las viñas estaba en todo su apogeo, si la Pascua caía a media semana, los viñeros solíamos estar hasta diez días sin aparecer por el pueblo. Y es que entre la poda y hacinar los sarmientos, hacer "casillas" y echar basura, sacar cepas improductivas, etc. el trabajo no se terminaba nunca.

-      ¿Donde vas a estas horas con el frío que hace ? -le digo a un vecino que  me encuentro en la calle cuando ya estaba anocheciendo-.

-       Perdona -me repondió él sin pararse- pero es que voy a recoger las tijeras de podar al taller de "Los Magras" y no puedo entretenerme por si cierran.  Y como el lunes madrugamos, queremos dejar todo preparado y colocado en el carro. 

-        Ya, eso está bien, pero no corras porque tienes tiempo.  Y aunque veas que la puerta está cerrada, tu llama que ellos está dentro y te abren.  Ahora tienen mucho trabajo y suelen irse algo mas tarde que otros días. 

-        Bueno, te dejo, a Dios.  Ya nos veremos en otro momento.

En aquellas comarcas pobladas de viñedos, igual al anochecer que al amanecer, era un verdadero espectáculo ver tantas casas y bombos echando humo por la chimenea. Lo cual indicaba  que en el campo había vida.  Y es que en aquél lugar dominaba el minifundio y la gente que reunía 20 ó 30 fanegas de viña en un mismo pago se hacía un pozo de donde sacar agua y con piedras y los tapiales de tierra muchos se construían su propia casa.  Casas que no eran utilizadas solo por sus propietarios, si no que daban cobijo a los vecinos que lo necesitaba.

-    Hermano Lucio, dice mi padre que si me deja usted la llave de la casa, que el lunes vamos a coger las aceitunas y estaremos unos cuantos días.  Y como somos pocos, a lo mejor tenemos faena hasta la Pascua.

-     Dile a tu padre que si no te doy la llave es porque también vamos nosotros.  Pero como sobra sitio, igual para las mulas que para las personas, esta semana estaremos juntos y así estamos acompañados.

_     Todo esto sucedía, y se vivía, con modelica naturalidad.  Tiempo después llegó la mecanización y se modificaron los métodos de trabajo en el campo, logrando una agricultura mas productiva y con mucho menos esfuerzo.  Claro, que para que la vida en el campo mejorase, tuvieron que ir quedando en la cuneta retazos de una cultura rústica, de una forma de vida, que aunque sencilla

no menos enriquecedora espiritualmente, que lo que se ve ahora.

No obstante:  Felice Pascuas 2013 y Venturoso 2014. 








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