26 ene 2007

ALTA CLÍNICA Y CONVALECENCIA

El alta significa que ya podemos prescindir de la asistencia que se nos viene prestando en la clínica desde el día de la hospitalización hasta este momento. Que ya podremos asistirnos nosotros mismos o esporádicamente con la ayuda de alguien, pero que a partir de ahora podremos hacerlo en casa. Algo que no será ningún problema porque nos habremos informado convenientemente sobre cómo atender las exigencias marcadas por la laringectomía. Sabremos cuidar el aseo del traqueostoma, cómo limpiar y manejar las cánulas traqueales, veremos la manera más correcta de proteger la zona afectada, etc., etc... Pero lo que suele ser más importante es el regreso al ambiente hogareño con la ilusión de reencontrarnos con esas pequeñas cosas que ya empezábamos a echar en falta y, cómo no, volver a estar entre las gentes que no han dejado de nteresarse por nosotros y que igualmente están dispuestas a prestarnos la ayuda necesaria para que nos podamos reintegrar a nuestra vida ordinaria lo antes posible. Ayuda que en principio aceptaremos de buen grado pero que, poco a poco, iremos evitando para no caer en el error de hacernos dependientes del auxilio rutinario por pura comodidad. Rotundamente puede decirse que tal ayuda en exceso es perjudicial.

A partir de ahora, una vez instalados en nuestra casa, deberemos asumir la responsabilidad que implica la autoasistencia, sin que ello signifique que debemos renunciar al apoyo que se nos brinde en caso de apuro. Pero nunca sería bueno recibirlo como norma habitual ya que quedar supeditado a la ayuda del otro, en nuestro caso, sería más bien una actitud caprichosa que una necesidad. Pues aún recuerdo a mi médico, tras darme el alta, que entró en la habitación a despedirse y encontró a mi esposa ayudándome a vestirme (creo que me colocaba la gasa protectora y me abrochaba el cuelo de la camisa) y con toda firmeza dijo: "Señora, que a su marido sólo le he operado el cuello. Las manos, los ojos y todo lo demás puede seguir utilizándolo igual que lo usaba antes de la intervención".

Tal hecho nos vino muy bien a los dos para quitar importancia a todo lo sucedido. Nos sirvió para que ella no e excediese en una actitud demasiado compasiva, ni yo me hiciera auxiliar injustificadamente.

Dado por supuesto que salimos de la clínica convenientemente informados acerca de cómo hemos de realizar nuestra propia autoasistencia, es bueno recordar algunos detalles para poder manejar nosotros mismos nuestra propia dificultad ya que, en determinadas situaciones, podrían aparentar ser aspectos intrascendentes, pero que a la larga vamos descubriendo su importancia. Por ejemplo, para el aseo corporal diario deberíamos disponer de una especie de "armario-botiquín" donde guardar todo el material necesario para nuestro propio uso, ya que nosotros tenemos una necesidad añadida a las del resto de la familia. Las cánulas y el resto del material de uso exclusivamente nuestro, conviene que esté separado del de baño y lavabo que sea de uso común. Además todo lo que sea de metal, como rejillas, pinzas, tijeras y cánulas, debe hervirse diariamente con el fin de que empre esté disponible y pueda usarse en cualquier momento, sin que se entienda que estas precauciones se hayan de tomar por evitar algún tipo de riesgo de contagio hacia los no laringectomizados, ya que tal riesgo no existe. Se trata de tomar una más de las medidas de higiene que se toman ordinariamente en cualquier hogar familiar.

El aseo del traqueostoma puede llevarse a cabo con compresas de gasa esterilizada, humedecidas con agua hervida y con cuidado de que no caiga una sola gota de agua en la tráquea (por la tos que nos puede producir), friccionando la piel con mucho mimo para evitar rojeces muy molestas.

Si al colocar la cánula traqueal notamos que entra demasiado ajustada y nos produce alguna molestia debemos consultar al médico para que él decida lo que hemos de hacer. Puede disponer reducir el grueso de éstas o recomendar algún tipo de lubricante que facilite su colocación sin esfuerzo. La cánula, una vez adaptados a llevarla puesta, no tiene por qué molestar lo más mínimo aunque sí debemos cuidar algunos detalles para mayor comodidad. Uno de ellos sería: aplicar una compresa de varias capas d gasa en forma de arandela con la finalidad de que al ser la cánula de un material duro, los bordes exteriores no rocen la piel, al mismo tiempo la gasa empapará la flema o moco que pueda filtrarse entre la capa exterior de la propia cánula y la pared interior de la tráquea.

Esta gasa se ha de cambiar tantas veces como sea necesario, yaque conviene mantener la piel seca e igualmente aseada. Y si, a pesar de nuestro cuidado, el color rojizo de la piel persiste, deberá ser el médico quien recomiende la manera de remediarlo, lo que no será difícil, dado que existen infinidad de cremas anti-irritantes con propiedades adecuadas para tratar esa clase de trastornos. Pero eso sí, nunca actuaremos in el consentimiento del médico, aunque nos parezca de poca importancia, por si es algo más delicado y hay necesidad de aplicar otra clase de tratamiento y que sólo el médico puede determinar.

En lo referente al baño o la ducha (no es necesario tomar excesivas precauciones ya que puede llevarse a cabo con escasa o nula dificultad) existen protectore de goma que, colocados debidamente, evitan que penetre agua en la tráquea, siendo el únicoriesgo a que estamos expuestos. La ducha, como suele hacerse de pie, con sólo inclinar la cabeza hacia delante mirando para abajo, no tiene por qué haber ningún problema, teniendo en cuanta que debemos contener la respiración cuando el agua y la espuma del jabón resbalen por el cuello. Y si preferimos el baño, sentados en la bañera, con lavarnos la cabeza antes o después, todo lo demás podremos realizarloigual que otra persona no laringetomizada, procurando que el nivel del agua sea más bien bajo para que, al movernos, no salpique ni alcance la altura del traqueostoma.

Respecto al tipo de protector que conviene aplicar a la parte anterior del cuello, debe ser sólido y al mismo tiempo cómodo. En ningún caso estaría justificado lvar el traqueostoma al descubierto, ya que es sumamente tranquilizador saber que el propio proector ejerce de filtro de aire, cuando respiramos, evitando que ese aire llegue a los bronquios directamente del exterior y a la temperatura que seún sea nos podría perjudicar, además que impediría que aspirásemos impurezas del propio ambiente, el cual no siempre es tan limpio como sería deseable. El protector se debe considerar una pieza más de nuestra ropa interior, por el carácter permanente que tiene su uso.

La clase de protector más aconsejable consiste en una prenda confeccionada con una o varias capas de tela transpirable y ligera -a ser pposible de algodón mejor que de cualquier otro tipo de fibra artificial- con una rejilla de metal inoxidable sujeta a la parte interior del mismo de manera que la tela ejerza de filtro de aire y la rejilla antenga la ropa separada del orificio de la cánula, con el fin de que el mismo protector pudiera taponar el traqueostoma e impedir el paso del aire a los pulmones cuando respiramos con fuerza.

También, porque un protector bien colocado nos permite usar ropa de cuello cerrado incluso camisa con corbata y jersey de cuello alto igual a la qe usábamos antes de ser laringectomizados, quizá que haya que adaptar la medida de los cuellos a una medida inferior a la de antes, pero nada más. Noobstante, es comprensible qe al principio sea algo engorroso ter que desabotonarnos la camisa cada vez que nos hayamos de limpiar el moco, pero también es cierto que a medida que nos vamos adaptando a llevar la cánula la necesidad de limpiarnos es mucho menos frecuente. Y si como suele ocurrir, cada vez con un criterio más generalizado, nuestro médico determina que podemos prescindir de llevar la cánula puesta, nos sentiremos mucho más cómodos aunque sólo sea por el hecho de desprenderse de un cuerpo extraño en una zona tan sensible como es el interior de la tráquea.

Las cánulas traqueales suelen ser perfectamente adaptables al traqueostoma, sin que molesten lo más mínimo. Lo que sucede es que psicológicamente nos vemos muy aliviados, cuando no tenemos que ocuparnos de quitarlas y ponerlas cada vez que se hayan de limpiar, con el consiguiente trabajo que requiere mantenerlas en un estado de conservación idóneo.

Pero esto no tiene mayor importancia de la que quiera dársele, ya que con ellas o sin ellas, si vamos correctamente protegidos, no existe ningún problema ni mtivo de preocupación porque, una vez acostumbrados a llevarlas puestas, ni se nota.

Convalecer de una enfermedad que, a pesar de estar completamente curados, nos marca con la crueldad que lo hace ésta, puede parecer difícil. Pensar que el resto de nuestros días habremos de respirar por el orificio que nos queda en la parte anterior del cuello es algo desesperante. De ahí que la confusión sea el signo más generalizado entre los recién laringectomizados. Confusión que suele ir desapareciendo conforme vamos recuperando las energías y vemos que existe la posibilidad de volver a desenvolvernos con menos dificultad.

Generalmente la recomendación del médico suele ser que tratemos de hacer una vida normal e intentemos apender a hablar lo antes posible. No obstante, es él quien con su autoridad profesional nos aconseja que durante este período convaleciente, hagamos bondad respecto de ciertos hábitos o vicios que pudieran perjudicarnos. Por ejemplo: no excedernos en esfuerzos con el fin de evitar todo cansancio físico, mantener un régimen alimenticio equilibrado para no perder peso ni engordar demasiado y tratar de dormir y descansar las horas convenientes. Los cambios bruscos de temperatura, corrientes directas de aire y todo lo que pudiera ser causa de procesos catarrales en general son también perjudiciales y se han de intentar evitar. No sólo nos perjudica por todo lo uque significa contraer una enfermedad muy común a todos, sin porque nosotros tenemos el problema de la tos y la expectoración que pueda provocarnos, ya que nos afecta de manera más engorrosa que a los no laringectomizados.

El período convaleciente suele ser corto porque en muy contados casos nuestro organismo queda tan debilitado como para necesitar convalecer muchotiempo. Es decir, que al ser un problema con una carga psicológica tan fuerte por no poder hablar, es conveniente iniciar la rehabilitación de la voz lo antes posible. La convalecencia del laringectomizado consiste en volver a reintegrarnos poco a poco en actividades que nos permitan distraer nuestra atención hacia objetivos optimistas y nos permitan abandonar recelos de desconfianza, muy frecuentes en nuestro caso. Desconfianza que viene dada por los escasos estímulos rehabilitadores de que somos objeto los laringectomizados. Debe ser que la importancia de curar una enfermedad tan delicada haya restado interés a las huellas que nos deja de por vida. De ahí que muchas personas laringectomizadas se resignen a convivir con sus limitaciones -que no es poco- pero sin intentar vencerlas.
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REHABILITACIÓN

La rehabilitación de las personas laringectomizadas debe entenderse como rehabilitación integral, aunque todo se base en la recuperación de la voz para volver a expresarnos nuevamente con palabras. Integral o completa, porque sería ilógico obviar las diversas secuelas que conlleva la carencia total de voz. Por tanto, al laringectomizado en fase o período de recuperación, se le debería de asistir desde la posibilidad de alcanzar un restablecimiento total. Es decir, que para que la recuperación sea satisfactoria se habría de proceder de manera que: al tiempo que recuperamos el habla, aceptemos otras carencias o limitaciones con naturalidad y nos vayamos convenciendo de que ya no somos un enfermo si nos lo proponemos.

Pero antes de entrar en consideraciones puntuales voy a permitirme hacer una ligera reflexión acerca de la facultad de hablar y de la difícil situación en que quedamos los laringectomizados cuando perdemos la capacidad de hacerlo. Pues sabremos meor lo que queremos, si conocemos, aunque sea someramente, lo que hemos perdido.

La voz, nuestra voz laríngea o natural, puede decirse que comienza a manifestarse con nuestro primer llanto en el momento de nacer, y que de la intensidad o volumen de ese mismo llanto depende la mejor o peor impresión de vigorosidad que de nosotros reciben nuestros progenitores. Y sobre el mecanismo para la articulación del sonido que conforma la voz laríngea, parece tener fácil explicación, pues se trata del aire que al respirar se aloja en nuestros pulmones y al ser expelido fonéticamente hace vibrar las cuerdas vocales. Parece lógico que a medida que se desarrolla nuestro crecimiento aumenten nuestras energías y lo que inicialmente es un simple sonido laríngeo vaya adquiriendo volumen y claridad de tono hasta llegar a conertirse en nuestra propia voz. Con la particularidad de que estos signos suelen estar en línea con otros rasgos morfológios que en su conjunto conforman a cada persona, hasta el punto de que a poco que se nos trate, se nos conozca por el tono de voz que cada cual adquiere, y que únicamente suele diferenciarse en el volumen, fluidez o intensidad y timbre.

La voz voluminosa o fuerte, se debe al número de vibraciones que constituyen la extensión del sonido. La intensidad o fluidez depende de la presión del aire al efectuar la emisión del sonido y su autocontrol. Y el timbre o tono de voz puede muy bien distinguirse de varias formas: "voz quebrada", "aguda" y "nasal", características que en muchas personas se da una de ellas como signo más sobresaliente de la propia personalidad.

Pero ahora se trata de concentrar toda nuestra atención e interés en la posibilidd de adquirir una nueva voz, utilizando todos nuestros recursos y subordinándolos al método que conozcamos más apropiado a nuestra posibilidad de realización. Y para ello deberemos acudir a centros especializados donde personas laringectomizadas, convenientemente documentadas nos ayudarán a conseguirlo. Porque la "erigmofonía", como base fundamental de nuestra rehabilitación del habla, parece ser que no es asumida y por tanto tratada por médicos foniatas ni logopedas con tanta garantía de éxito como ocurre en los citados centros.

En lo que se refiere al período de aprendizaje de habla erigmofónica, éste suele convertirse en un curso donde la tarea es muy laboriosa y en algún momento dura, más aún cuando observamos que nuestros esfuerzos son inútiles, dado a que no aparece de forma inmediata el ansiado sonido esofágico que con tanta facilidad realiza la persona larinectomizada que nos está enseñando. Sin embargo, no hemos de desfallecer en ningún momento, ni hacer concesiones a la dificultad por imposible que parezca, porque mermaría notablemente la posibilidad de volver a hablar con nuestra propia voz. Y ello nos podría suponer caer en el aislamineto por pura comodida y pereza.

En cambio, si somos constantes y practicamos con ilusión los ejercicios más elementales desde el principio, poco habrá que nos impida alcanzar un nivel de voz bastante aceptable (incluso para muchas personas será sorprendente) y en un plazo de tiempo muy reducido. Lo más importante es no ceder a la adversisda y amparados en nuestra propia madurez podremos lograr algo que sin duda fortalecerá nuestra personalidad. Pues comunicarnos con los demás ¡con palabras! y pasar desapercibidos entre los no laringectomizados será un mérito que nadie podrá negarnos.

En lo referente al tiempo de duración de las prácticas, hasta conseguir suficiente facilidad de palabra y hacernos entender sin que sea neesario prestarnos excesiva atención, no podría establecerse un plazo de tiempo fijo, dado a que dependerá del comportamiento de cada persona respecto al interés o atención que ponga en ello. Y es que por muy a favor que se tenga todo, si no se pone voluntad ni se trabaja con verdadera ilusión, el resultado no puede ser todo lo bueno que se desearía y mucho menos inmediato. Contando también con que podría aparecer algún imprevisto desfavorable que entorpeciera la marcha del aprendizaje, retrasándolo algo más de lo que hayamos aventurado. No obstante, y si se dan las condiciones óptimas que permitan mantener un nivel de asimilación intermedio podría ser que en cuestión de semanas (de seis a ocho) se consiguiera. Y habo de "condiciones óptimas", dando por supuesto que hemos vencido la profunda conmoción psicológica que nos produjera la mudez total, a raíz de la intervención. Pero sea como fuere, unos antes y otros después, todos podremos lograrlo, y eso es lo que importa.

Sobre la calidad de voz, que sea más o menos buena, no tiene por qué guardar relación alguna con la facilidad que cada cual tenga para captar la mecánica de su articulación. Es decir, que poco habrá de preocuparnos si el ritmo de aprendizaje es algo más lento del que creamos normal, porque no siempre acaba hablando mejor quien antes lo consigue. Se sabe de casos en que fue todo lo contrario, personas que tardaron en aprender mucho más que otras, cuando lo consiguieron, lo hicieron mejor que éstas, tanto en volumen como en fluidez de sonido.

¿Que cuándo es el momento propicio para iniciar el aprendizaje y comenzar a practicar?, entiendo que si nuestro estado general es bueno y el médico no lo desaconseja -hayamos de ser objeto de tratamiento radiológico o no- podríamos empezar a partir del alta clínica. Porque en caso de que se nos trate con radioterapia lo único que podría ocurrir, cosa poco frecuente, es que haya que aplazarlo durante algún tiempo, sobre todo los ejercicios prácticos, para evitar esfuerzos innecesarios que pudiesen perjudicarnos. Es decir, que si las corrientes nos produjeran algún trastorno de carácter inflamatorio que dificulte la realización del eructo esofágico, cabría suspender las prácticas y reanudarlas cuando estemos en condiciones de continuar sin problemas. Incluso dándose alguna circunstancia de las anotadas, pocas veces representa un retraso notable. Y es que lo que influye de manera extraordinaria es la ilusión con que se ejerce esta gratificante tarea y la confianza que tengamos en que podremos llevarlo a término. Y esa ilusión y esa confianza sólo se tienen cuando no encontramos bien física y psíquicamente.

Si comprendemos que los laringectomizados deberíamos conocer el alcance de la enfermedad contraída y las probables consecuencias que nos pudiese acarrear para así poder cooperar mejor con los médicos en la aplicación del tratamiento, convendría reflexionar sobre aspectos de cada una de las situaciones en las que podríamos encontrarnos, desde la confirmación del dictamen médico, hasta estar completamente rehabilitados. Consideraciones que en todo caso responden también al interes de los propios médicos que intervienen en las diferentes etapas del período indicado y que ellos, los especialistas, no dejan de advertirnos en todo momento. Pero quizá dicho con un lenguaje más nuestro, menos técnico que el de ellos, lo entendemos mucho mejor.

Todos sabemos que cualquier operación de gargana puede ser más o menos delicada o grave según cada caso particular. En unos basta con la simple cordectomía y que consiste en extirpar una sola cuerda vocal. En este caso no suele dejar huella ni otra clase de secuelas que no sea una notable afonía, pero el órgano fonatorio sigue produciendo la voz sin dificultad. En otro caso, la operación se llama "supraglótica" porque se realiza por encima de la glotis y por tanto no suele afectar a las cuerdas vocales.

Pero si se trata de laringectomía total -como es mi caso- la intervención es mucho más mutilante y por consiguiente más delicada. De ahí que nuestra preocupación se concentre en la situación del laringectomizado total a quien además de privar o desposeer de un sentido tan importante como es el habla, se anula en gran medida el del olfato y el del gusto. Y aunque todo ello de algún modo es recuperable, no cabe duda de que la situación es mucho más complicada.

La abertura quirúrgica de la tráquea, situada en la parte anterior dl cuello, llamada "traqueostoma" sabemos que es el orificio por donde respiramos ahora y se ha de tratar de mantener muy aseado y libre de todo aquello que pudiera entorpecer la entrada o salida del aire de los pulmones. Para que dicha abertura no se cierre, se utiliza la cánula traqueal, que consiste en un pequeño tubo curvado adecuadamente y abierto por ambos extremos.

Las cánulas más usuales son las de traqueotomia para intervenciones de laringe (generalmente de alpaca o de plata) y otras más funcionales de plástico para cuando se aplica radioterapia en alguna modalidad.

Otra de las cosas que debe preocuparnos a los laringetomizados es el moco cuando éste es abundante y entorpece la respiración. El "como" al ser una sustancia semisólida y viscosa, sirve para recoger cualquier impureza del aire que respiramos antes de que se aloje en los pulmones. A veces, se nos forma un tapón de moco en la tráquea a causa de la retención del mismo, generalmente por sequedad en las vías respiratorias. Sobre todo cuando nos desenvolvemos en ambientes muy secos o contraemos algún catarro de los que producen espasmos en forma de tos seca y no se expectora con facilidad.

En ocasiones, no es que sea muy frecuente, se podría producir alguna pequeña hemorragia por el estoma o al expulsar las secreciones pectorales aparcer señales sanguíneas más o menos evidentes. Y si esto ocurre, aunque casi nunca es grave, debemos consultar al médico inmediatamente. La prudencia en estos casos nunca sería excesiva, ya que todo ello forma parte de la información que el médico necesita cada vez que debemos acudir a él para efectos de control.

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LA VOZ ERIGMOFÓNICA

La otra voz, la voz erigmofónica con la que nos proponemos reemplazar a la que perdimos, se obtiene fácilmente partiendo de la realización del eructo esofágico. Es decir, que aunque el eructo esté considerado como una acción fisiolóica irrespetuosa y evitable, parece ser el ejercicio con el que más posibilidades tendremos para iniciar con éxito el aprendizaje de este nuevo modo de hablar. Y eso es así hasta el punto de conocer a laringectomizados que tienen facilidad para eructar que, sin apenas ayuda de nadie, han conseguido una voz muy buena.

Desafortunadamente, n todas las personas estamos predispuestas para realizar el eructo fácil tal como desearíamos pero, en nuestro caso, podemos recurrir a la ayuda del agua gaseada y, a través de pequeños sorbos, es posible lograrlo sin demasiada dificultad. Y una vez conseguido el eructo en calidad suficiente, podremos realizarlo sin ningún tipo de líquido gaseado.

Sobre la sensación que nos pudiera producir el hecho de tener que eructar para poder hablar sin laringe, debo insistir en que ha de preocuparnos poco, puesto que tal sensación desaparece en cuanto aprendemos a controlarlo. Y desaparece ese sentimiento de indelicadeza porque la bola de aire que genera el eructo esofágico se mueve entre la parte posterior de la lengua y la boca del esófago, sin que necesariamente haya de ingerirse el aire para realizarlo. Por tanto, el ruido profundo y casi siempre desarticulado que pudiera producir dicho eructo, con ejercicios adecuados se reduce a una simple ronquera.

Podremos comenzar a realizar las prácticas de bla erigmofónica a partir del alta médica, si no es el propio médico quien lo desaconseja y, si esto no ocurre, seremos nosotros mismos quienes veremos cuándo estamos en disposición de iniciarlas. Sin olvidarnos, como ya se ha apuntado, que no hay que tener excesiva prisa, porque no por empezar antes se acaba haciendo mejor. Y si se nos ha practicado vaciamiento ganglionar cervical en uno o ambos lados del cuello, para flexibilizar los músculos afectados, conviene alternar las prácticas de la voz erigmofónica con unos ejercicios iguales a los indicados más adelante. Ejercicios que pueden llevarse a cabo en casa, sin que sea necesario -menos aún imprescindible- la presencia del fisioterapeuta. Pero, eso sí, siempre realizados con cierta constancia y sobre todo con mucha prudencia.

Es éste un tipo de gimnasia que habrá de realizarse de forma lenta, para que no se produzca ningún tirón muscular y sin prolongarla dmasiado para no cansarse. Sin embargo, sí conviene tomárselo como una obligación diaria, hasta lograr dirigir la mirada a ambos lados del cuerpo. Las lesiones o desgarros de los tejidos afectados aún están en período de cicatrización y podría resultar doloroso efectuar algún que otro movimiento si el ejercicio no es correcto.

EJERCICIOS DE REHABILITACIÓN (físicos) - pendiente scanner dibujos

Para llevar a la práctica la rehabilitación integral que se pretende, nada mejor que seguir las pautas que se indican.

Al iniciar los ejercicios prácticos de habla erigmofónica, antes conviene asegurarnos de la absoluta independencia que existe entre aire de la respiración pulmonar o normal y el que habremos de utilizar para que se produzca la nueva voz. La respiración normal se efectúa a través del traqueostoma u orificio de la parte anteior del cuello y el sonido de esta nueva voz aparecerá por la boca igual que antes de la laringectomía. Y para comprobar la independencia del aire de ambos soplos (traqueal o pulmonar y bucal) haremos un globo con ambos carrillos maneniendo la boca cerrada y veremos que se puede respirar sin ninguna dificultad y sin alterar para nada este tipo de ejercicio.

Tiene mucha importancia conocer bien este dato, dado que la voz erigmofónica debe producirse al margen de la respiración. Es decir, que la respiración normal tiene que quedar bloqueada al tiempo de intentar la realización del eructo, y es que el sonido no sería correcto si no contenemos la respiración en el momento de su ejecución. Quizá sea éste el ejercicio que ofrezca mayor dificultad a la hora de iniciar el aprendizaje, pero tampoco hay que dar demasiada importancia, ya que captarlo convenientemente dependerá de la mejor o peor disposición en que iniciemos el ejercicio a realizar. Y nuestra disposición será óptima si previamente respiramos en profundidad -aspirar y espirar a modo de suspiro- un par de veces o más y notaremos una sensación de tranquilidad muy relajante y positiva, lo que nos permitirá llevar a cabo la articulación de los sonidos con menor dificultad.

Al principio el sonido erigmofónico (la nueva voz), aparecerá con más claridad y potencia si nos apoyamos en las voces o signos del alfabeto:

"P", "T" y "C" delante de "a", "o" y "u"

Y es que anteponiendo una de estas consonantes a cada una de las cinco vocales, obtendremos el tono exacto de cda una de éstas, ya que intentar hacer sonar una vocal, sea cual sea, sería mucho más trabajoso.

Sin que haya aún un sistema de aprendizaje al que poder calificar como el mejor, la experiencia que se tiene nos invita a seguir las reglas que se apuntan en los ejemplos siguientes basados en el método de F.L. Huche (La Voz sin Laringe) que suele ser el más utilizado. No obstante me extenderé en alguno de estos ejercicios a fin de incitar a realizarlos a quienes por desánimo u otras causas no estén en disposición de ampliarlos a voluntad.

Ejemplo número 1

(P)
pa, pa, pa, pa, pa, ...
pe, pe, pe, pe, pe, ...
pi, pi, pi, pi, pi, ...
po, po, po, po, po, ...
pu, pu, pu, pu, pu, ...

Ejemplo número 2
(T)
ta, ta, ta, ta, ta, ...
te, te, te, te, te, ...
ti, ti, ti, ti, ti, ...
to, to, to, to, to, ...
tu, tu, tu, tu, tu, ...

Ejemplo número 3
(C)
ca, ca, ca, ca, ca, ...
co, co, co, co, co, ...
cu, cu, cu, cu, cu, ...
que, ki, ...

(P)
pra, pre, pri, pro, pru.
pla, ple, pli, plo, plu.
pas, pes, pis, pos, pus.

(T)
tra, tre, tri, tro, tru.
tal, tel, til, tol, tul.
tas, tes, tis, tos, tus.

(C y Q)
cra, cre, cri, cro, cru.
cla, cle, cli, clo, clu.
cal, que, quis, cos, cus.

Aprovechamos los sonidos que hemos logrado emitir en el ejercicio anterior, he aquí unas cuantas palabras que podremos articular fácilmente:

(P)
pa-ta, pe-ca, pi-to, po-ca, pu-pa, par-tir, pes-car, pi-tón, pos-tal, pul-cro,...

(T)
ta-pa, te-ka, ti-po, to-ca, tu-pé, tar-tas, ter-cos, tic-tac, tor-pes, tru-car,...

(C)
ca-pa, co-pa, cu-po,...
car-tas, cres-pón, com-pás, cul-tos,...

Añadiremos a este ejercicio un grupo de palabras multisílabas de las que tampoco tiene gran dificultad su articulación.

(P)
pa-ten-tar, pres-cin-dir, ...
pro-tes-tar, pru-den-te, ...
plan-tea-mien-to, ...

(T)
tra-tan-te, tras-plan-tar, ...
tri-tu-rar, trom-pe-tas, ...
tru-cu-len-tos, ...

(C)
ca-pi-tal, cos-tum-bre, ...
cuar-te-to, cru-ce-ta, ...
con-tra-tis-tas, ...

Antes de ampliar estos ejercicios, conviene repasar el alfabeto completo, de la letra A a la letra Z para acostumbrarnos a darle a cada una de ellas el sonido o tono que corresponda. Con ello podremos cubrir el número de palabras que nos lleva a una dicción correcta.

No nos debe importar, si convertimos este ejercicio en uno de los más repetidos, ya que un buen resultado podría ser el revulsivo imprescindible para alcanzar un nivel de habla muy aceptable.

A (a) - B (be) - C (ce) - D (de) - E (e) - F (efe) - G (ge) - H (hache) - I (i) - J (jota) - K (ka) - L (ele) - M (eme) - O (o) - P (pe) - R (erre) - S (ese) - T (te) - Z (ceta), ...

Alternando las prácticas con la lectura del alfabeto, he aquí un grupo de palabras con cada una de las consonantes más usuales como letra inicial.

"B" y "V"
ba-ta, bo-te, bul-to, bu-que, ...
va-ca, vo-to, vi-tal, vo-tar, ...
ban-que-te, ba-ra-to, bu-ta-ca, ...
va-can-te, ven-tis-ca, vo-lá-til, ...

"C" y "Q"
ca-va, car-ta, cor-te, cos-ta, ...
cur-so,col-mo, cur-tir, ...
que-dar, que-ja, que-bran-to, ...
quí-mi-co, quin-ca-lla, ...

"CH" y "D"
cha-cal, cha-flán, cho-que, ...
chu-lo, chu-ta, ...
da-to, de-ber, del-ta, dis-co, ...
do-te, du-ar, dor-mir, ...

"F" y "G"
fa-ma, fa-se, fa-tal, fe-to, ...
fes-tín, fo-ca, fro-tar, fus-te, ...
ga-bán, gar-bo, Ger-mán, gol-fo, ...
gri-to, gus-to, gru-ta, ...

"J" y "K"
ja-ca, ja-bón, jar-ca, jer-ga, ...
ji-ta, jor-nal, jo-ta, jun-ta, ...
jus-to, ju-ga-da, ju-rar, ...
kai-ser, ki-lo, ...

"L" y "M"
la-ca, la-bor, la-ta, las-tre, ...
le-tra, len-to, lis-ta, lo-te, ...
lus-tre, llan-to, ...
mar-ca, mez-cla, me-tal, mul-ta, ...

"P" y "R"
Pa-co, pas-ta, pe-to, pes-ca, ...
piz-ca, pres-tar, por-tal, ...
pur-ga, pul-po, ...
ra-to, ras-pa, res-ta, rit-mo, ...

"S" y "T"
sal-ta, so-pa, sim-ple, sur-te, ...
sas-tre, sies-ta, som-bra, ...
tas-ca, ter-co, tem-plo, tru-co, ...
tor-pe, tris-te, tron-co, ...

"Z"
zan-co, zar-pa, zo-rro, zo-na, ...
zar-za, zur-cir, zum-bar, ...

Este ejercicio puede ser ampliado, utilizando números y formando cifras.

Ejemplo:
Tres (3)
Cuatro (4)
Cinco (5)
Treinta (30)
Cuarenta (40)
Cincuenta (50)
Treinta y tres (33)
Cuarenta y cuatro (44)
Cincuenta y cinco (55)
Ciento treinta (130)
Ciento cuarenta (140)
Ciento cincuenta (150)
Trescientos (300)
Cuatrocientos (400)
Quinientos (500)

Si nos anima practicar en esta línea, podemos seguir y utilizar el resto de números a voluntad. A medida que vamos adquiriendo práctica en lo esencial de la voz esofágica, como es el sonido erigmofónico, nos será más fácil ir montando alguna que otra frase que contenga palabras de las que venimos aprendiendo a articular. Es decir, palabras que contengan mayoritariamente consonantes oclusivas cerradas para dar mayor fuerza al sonido.

Al mismo tiempo, esas mismas frases nos servirán para expresarnos cada vez con mayor fluidez. Porque se nosllega a entender muy bien, cuando las palabras son articuladas correctamente, aunque sea alternándolas con la respiración de una en una. Pero lo que sorprende a los no laringectomizados es que, sin laringe y respirando por el traqueostoma, podamos mantener una conversación fluida casi como ellos. De ahí qe convenga practicar con ejercicios que nos permitan adquirir el mayor dominio posible en el modo de expresarnos. Y para ello es bueno repetir frenta al espejo frases como las que a continuación se anotan.

- ¿Qué tal?
- ¿Te cuesta tanto?
- Total, ¿para qué?
- Como tú quieras
- Te pasará pronto
- Ten calma
- Siéntate y ponte cómodo
- No tengas tanta prisa
- Procura practicar tranquilo
- Tienes que confiar en tus propias posibilidades
- Trata de comunicarte con naturalidad
- Cuando no te comprendan debes tener calma
- Cuesta adaptarse, pero no tanto como puede parecer
- No te rindas que vencerás
- Quiero participar
- Tienes la cuarta parte
- Rompes todo lo que pillas
- Corta la tarta en tres trozos
- Si tienes prisa vete
- La culpa puede ser de todos
- Sabes que mi casa es tuya
- Puedes quedarte si quieres
- Aquí se cena muy tarde
- Si tienes todo preparado, ¿a qué esperas?
- Te quejas sin motivo ¿por qué eres así?
- Por lo que veo tienes muchos amigos, ¿te das cuenta?
- ¿Dónde vas tan pronto? Aquí se abre más tarde
- Si vas al campo, ¿por qué no te pones la cazadora de piel?
- ¿Te gusta la comida que hemos preparado?, al hacerla se ha pensado en tí.

Todos los ejercicios prácticos señalados en esta parte del libro son fácilmente ampliables, por parte del propio practicante, en la medida en que éste vaya progresando. Cada uno de los apuntes que contiene están orientados de manera progresiva, con el fin de que sirvan de base al recién laringectomizado y pueda apoyarse en ellos desde el momento que decida iniciarse en el nuevo modo de hablar, aunque no necesariamente haya de ceñirse a su estricta literalidad. Cada cual las podrá ir acomodando a sus gustos y maneras de expresarse, aunque sería interesante que todas las frases que se elaboren para pronunciar frente al espejo, digan algo positivo. Es decir, que le recuerde las muchas posibilidades que se tiene para superarse y por tanto le anime a seguir insistiendo.

He aquí unos apuntes sobre cómo podemos orientar este ejercicio:

- La propia necesidad de hablar justifica el esfuerzo que estamos llevando a cabo
- Por difícil que parezca, en la práctica no lo es tanto
- Con ilusión y fuerza e voluntad, se consigue muy buen nivel de voz
- Son pocas las cosas importantes que se consiguen sin esfuerzo
- Los éxitos casi nunca son fruto de la casualidad y por tanto gratuitos
- Será el propio trabajo quien se encargue de probar nuestra capacidad
- Sólo quien sea pesimista se expone a quedar aislado dentro de su entorno
- Rehuir a la recuperación del habla significa renunciar a casi todo lo demás
- Son muchos los laringectomizados que dearrollan una vida activa total.
- Sin tuviera que cambiar de ocupación no pasaría absolutamente nada
- Cualquier trabajo puede ser bueno, si se realiza con agrado
- Lo peor sería ceder al desánimo, por dudar de nuestras posibilidades

Ampliando este ejercicio señalaré algunas de las preguntas que suele hacérsenos junto a la rspuesta que podríamos dar a cada una de ellas. Preguntas y respuestas que dadas en voz alta y frente al espejo, igual a los ejercicios anteriores, nos serviran para estar seguros de que nuestro comportamiento expresivo llega a ser totalmente correcto.

P. ¿Qué tal, cómo estás?
R. Por ahora, bastante bien, no puedo quejarme

P. ¿Te fatigas si hablas mucho?
R. Poco a poco me voy adaptando y cada dia noto que me canso menos

P. ¿Tardaste mucho tiempo en hacerte entender con tu nueva voz?
R. No sabría decir cuánto, ya que no siempre la voz es igual de clara, ni todo el mundo presta la misma atención

P. ¿Tú crees que todos los laringectomizados pueden alcanzar el mismo nivel de voz?
R. Si no se dan otros problemas, añadidos a la simple laringectomía, todos podemos alcanzar un nivel muy similar

P. ¿Se conoce otro método de aprendizaje, que no sea el que se sustenta del eructo esofágico?
R. Cuando no se colocaningún tipo de prótesis fonatoria, todaví ano se conoce otro sistema mejor

P. ¿No será que tu optimismo es exagerado y ello te hace ver todo más fácil de lo que es en realidad?
R. Yo creo que hay que tener confianza en sí mismo, lo que hace que seamos optimistas. En nuestro caso el optimismo nunca es exagerado

P. ¿Es cierto que con la operación se pierde el sentido del olfato y el gusto?
R. El olfato si queda muy limitado, pero el gusto no suele resentirse, si no es por efecto de las corrientes o radiaciones de cobaltoterapia

P. Observo que a vosotros, los laringectomizados se os habla fuerte como si tuviérais mermada la capacidad de oído ¿es eso así?
R. No, lo que ocurre es que muchos, por simple ignorancia, asocian nuestra dificultad del habla con el oído y de ahí que se nos hable levantando la voz más de lo corriente, incluso se expresen con gestos e insinuaciones exageradas

P. La clase médica y centros de salud ¿reconocen vuestra neesidad rehabilitadora y os da algún tipo de asistencia?
R. Esa necesidad de rehabilitarnos la reconoce todo el mundo, pero la asistencia que se nos presta es aún muy escasa. De ahí que nos hayamos ido agrupando en asociaciones para ayudarnos unos a otros
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REINTEGRACIÓN

Alcanzado ya un nivel de voz aceptable, cuando vemos que han desaparecido las mayores dificultades y creemos estar en condiciones de reitegrarnos a nuestras actividades, debemos hacerlo sin reparar demasiado en las limitaciones que nos marca la laringectomía. La decisión de volver a estar nuevamente en activo, intentando demostrar que podemos participar de nuestros compromisos sociales, familiares, profesionales... igual que cualquier persona no laringectomizada, es una decisión a la que no podemos renunciar bajo ningún pretexto, a no ser que haya una causa muy justificada. Si era la carencia del habla lo que nos mantuvo inactivo durante el período de curación de la enfermedad y recuperación posterior, no tiene ninguna explicación que pudiendo hablar mantuviésemos esa misma actitud. Además, comprobaremos que todo el mundo nos prestará la atención necesaria para que no haya ningún problema de comunicación.

Nuestra voz, por bien que hayamos aprendido a articular las palabras, no deja de tener una mediana calidad de tono y un volumen más bien bajo, aunque se nos podrá entender y oír perfectamente. Pero habremos de evitar, en lo posible, ambientes ruidosos para que nuestra voz no quede demasiado menguada y se nos oiga con dificultad, así como advertir a las personas que acostumbran a expresarse en un tono de voz alto, que lo hagan en tono moderado con el fin de que nuestra voz alcance el mayor equilibrio posible entre las demás personas. Cuando los laringectomizados, recuperamos la voz nueva, tendemos a querer hablar mucho, porque creemos que si nos mantenemos largo rato en silencio damos sensación de incapacidad de hablar, o que nuestras posibilidades de hacerlo son bastante limitadas. Y es que durante algún tiempo mantenemos un profundo sentimiento de mudez, debido al trauma que ello nos produjo tras la intervención. Pero también sabemos que a medida que nos vamos acostumbrando a convivir con nuestras limitaciones, nuestro comportamiento se va normalizando conforme a uestra propia personalidad. Y si al mismo tiempo cuidamos de liberar nuestra imagen de algún deterioro por culpa de la transformación que se ha dado en la parte anterior del cuello, es probable que en muy poco tiempo pasemos desapercibidos entre los no laringectomizados, por lo que todo lo que hagamos para recuperar nuestro modo habitual de vid, se nos reconocerá de manera positiva.

Del afán -a veces desmedido- por querer hablar siempre, debemos controlarnos y escuchar a los otros con la misma atención que se nos presta a nosotros y sin perder la confianza en poder intervenir cuando sea menester. Confianza que será cada día mayor si no abandonamos la práctica diaria, en la forma en que lo vngamos realizando para perfeccionar cada vez más nuestra voz, y sirviéndonos de los mismos ejercicios que nos posibilitaron el aprendizaje.

Psicológicamente, necesitamos que se den circunstancias favorables que nos permitan llegar al convencimiento de que la enfermedad y todo lo referente a ella comienza a ser una etapa felizmente concluida, recordada preferentemente en sus aspectos más optimistas, ya que aún habrá gente que nos siga mirando como a un enfermo. Gente que saldrá de us error cuando compruebe que nuestro comportamiento es el de cualquier otra persona sana aunque con una voz diferente.

Y en lo referente a la importancia de ofrecer una buena imagen, debo decir que es de lo más gratificante ver que la gente nos mira con la misma naturalidad con que se mira a los demás. Incluso hay quien se dirige a nosotros y nos pregunta algo sin saber que somos laringectomizados, pero al oír nuestra voz no disimula su alegría de ver que nos ha entendido perfectamente. De ahí que debe insistir en que si vamos protegidos correctamente, sin que la ropa entorpezca la respiración, podremos usar vestidos de cuello cerrado. Somos muchos los que nos hemos acostumbrado a llevar camisa y corbata o jersey de cuello alto y no tenemos ningún tipo de problema, ni siquiera en verano. Con que al ropa sea la adecuada a cada época del año es suficiente.

Sobre aquellos otros aspectos que debemos cuidar, recordaré y marcaré algunos de los que ocnsidero más comunes a cualquier persona pero con una significación añadida para el laringectomizado, como son:

a. Para los que conducimos coche conviene usar cánulas de plástico y no de metal ante lo que pudiera ocurrir en caso de accidente. Llevar el cinturón de seguridad adaptado para que no presione la parte superior del tórax, ya que un simple frenazo realizado con cierta brusquedad podría hacernos mucho dañ. Además que el cinturón sobre el traueostoma, o próximo a él, es un obstáculo para respirar con comodidad.

b. Si vivimos en el campo habitualmente, o participamos de excursiones con grupos de gente más o menos numerosos (a poder ser nunca solos) no resulta nada engorroso llevar en el bolsillo un pequeño silbato, con el fin de llamar la atención en caso de extraviarnos o encontrarnos en situación apurada. Hacer sonar el silbato es fácil y las personas que nos acompañen, advertidas de ello, podrán acudir a nuestra llamada y auxiliarnos si fuese necesario. Para personas que no logran soplar con fuerza suficiente, existen los aparatos de señales y de alarma que se pueden encontrar en tiendas de ortopedia y establecimientos especializados.

c. No es imprescindible, pero sí conveniente, llevar consigo un espejito de bolsillo para vernos bien en caso de tener alguna molestia en la zona protegida del cuello.

d. Por considerar más higiénica la utilización de pañuelitos de papel de un solo uso, conviene ir provisto de ellos para limpiarnos el moco que fluya por el traqueostoma y no tener que utilizar el pañuelo de tela. En el cuarto de baño, en la mesita de noche, en el bolsillo, no debe faltar este detalle.

Respecto al modelo de cánula que le conviene será su médico quien deba decidir cuál de estos materiales es el más adecuado: plata, teflón o silicona.
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CONSEJOS

Si tienes alguna afección en la dentadura, no demores la visita al odontólogo

Generalmente, los trastornos dentarios, obedecen a diversas enfermedades conocidas como estomatitis, piorrea, avitaminosis. Las piezas dentarias cariadas se han de vigilar celosamente, porque puede ser un síntoma de trastornos posteriores.

Estas anomalías se pueden remediar fácilmente, si acudes al especialista. No obstante, y como medida preventiva, debes acentuar el aseo bucal.

No te conviene estar muchas horas sin hablar, salvo las que destines al descanso

Conviene que pronuncies algunas palabras con frecuencia. Notarás que te interesa repetir las que ya pronuncias con facilidad, sin preocuparte mucho de las dificultades que tengas para pronunciar otras.

Debes resumir las frases y simplificarás tu forma de expresión

Se pueden compendiar las frases sin que pierdan el sentido de dicción. Tú sabes que, en circunstancias normales, utilizamos palabras innecesarias.

Si utilizas un modo de hablar reposado, te harás entender mucho mejor

Aunque te cueste aceptarlo, debes "masticar" las palabras calmosamente, deletrearás con claridad y puedes alcanzar un nivel de habla bastante aceptable.

Ruega a tus contertulios que no eleven mucho el tono de voz, cuando converses con ellos

Lo entenderán perfectamente, y notarán que es bueno el equilibrio entre sus voces y la tuya. Así no tendrán que prestar especial atención para oírte.

No te deje dominar por situaciones de tensión nerviosa

Tú mismo te puedes "traicionar" si no eres capaz de dominarte. Trata de aceptar las circunstancias con resignación, para que no deterioren tu estado anímico.

No te consideres inútil porque haya personas que les cueste mucho entenderte

Te convencerás que, en algunos casos, el problema es de ellas por falta de asimiento o afecto. Ignoran que tu voz puede llegar a ser clara igual a la suya.

Ante todo debes documentarte bien, antes de salir del Centro Clínico u Hospital donde te hayan operado, de cómo asistir tú mismo la zona afectada o lastimada así como quitar y poner las cánulas correctamente

No permitas que otra persona intervenga en el aseo del "traqueostoma" (orificio del cuello) por entender que lo haría mejor que tú.

Para limpiarte la mucosidad, mientras el médico no lo desaconseje, puedes utilizar compresas de gasa esterilizada, humedecidas con unas gotas de agua oxigenada, enjugándote después con otra bien seca

Las cánulas se deben hrvir, con agua clorada, tantas veces como te las cambies (una o más veces al día). Cualquier impureza que se aloje en el interior de la tráquea, te puede dañar gravemente.

Protégete el "traqueostoma" con rejilla de metal inoxidable y tela transpirable, que permitan el paso del aire con la mayor facilidad. La rejilla evita que la ropa tapone el orificio por donde respiras

Cuando tengas necesidad de limpiarte (sonarte) hazlo discretamente, puesto que a quienes no lo entienden muy bien, les puede resultar enojoso.

Ante cualquier duda, por insignificante que sea, consulta con tu médico

Trata de contactar con otros laringectomizados y verás que nos podemos ayudar mucho mutuamente.
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