28 ene 2007
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PRÓLOGO
La laringe es un órgano que cumple tres misiones: respiratoria, de esfínter o válvula y fonatoria. Respiratoria porque permite el paso del aire del exterior a los pulmones y viceversa, de esfínter o válvula porque impide que la saliva o los alimentos pasen a las vías respiratorias y fonatoria porque al contener las cuerdas vocales posibilita la emisión de sonidos que permiten la comunicación con los demás a través de la palabra.
La cirugía total de la laringe es capaz de mantener la función respiratoria, pero al tener que sacrificar las cuerdas vocales priva al individuo de la comunicación con su entorno. Afortunadamente, la vibración de la boca esofágica va a producir un sonido básico que articulado adecuadamente en la boca permite la emisión de palabras y por tanto de frases que van a restablecer la comunicación del paciente con el exterior.
Esta nueva forma de hablar percisa de un aprendizaje que debería darse en el propio centro donde el paciente se operó, pero por desgracia, este aspecto no se halla explícitamente contemplado o asumido por la estructura sanitaria actual o bien es manifiestamente insuficiente.
Es gracias a las Asociaciones y Centros de Laringectomizados que cubren, en parte, esta deficiencia, o al espíritu de entrega de gente como Andrés Cañas, que se consigue rehabilitar a los laringectomizados para que puedan integrarse, de nuevo, a su vida normal.
Hace diez años que conozco a Andrés Cañas. Primero fue un paciente, después un amigo. En el momento actual es el colaborador, que de una forma volunaria y desinteresada, inicia en los primeros pasos de rehabilitación vocal a aquellos enfermos que, nosotros cifujanos oncólogos, nos vemos obligados a privar de un don tan preciado como es la voz. Conozco muy bien su gran interés por superarse día a día, así como de la ilusión con que participa de todo aquello que pudiesenriquecer sus propias experiencias, para utilizarlo en favor de nuestros pacientes antes o después de ser laringectomizados.
Su libro, MI OTRA VOZ, es una reflexión en voz alta de todo el proceso de reintegración, tanto física como psíquica, que todo paciente laringectomizado debe seguir hasta llegar al equilibrio psicosomático personal que le permita integrarse totalmente a su entorno familiar y social. Creo que su lectura puede ser de gran utilidad tanto al enfermo que deba someterse a una intervención de laringectomía total como al que ya la ha experimentado.
J. Burgués Vila
Jefe Patología Cervico-Facial
Servicio de ORL
Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona
La cirugía total de la laringe es capaz de mantener la función respiratoria, pero al tener que sacrificar las cuerdas vocales priva al individuo de la comunicación con su entorno. Afortunadamente, la vibración de la boca esofágica va a producir un sonido básico que articulado adecuadamente en la boca permite la emisión de palabras y por tanto de frases que van a restablecer la comunicación del paciente con el exterior.
Esta nueva forma de hablar percisa de un aprendizaje que debería darse en el propio centro donde el paciente se operó, pero por desgracia, este aspecto no se halla explícitamente contemplado o asumido por la estructura sanitaria actual o bien es manifiestamente insuficiente.
Es gracias a las Asociaciones y Centros de Laringectomizados que cubren, en parte, esta deficiencia, o al espíritu de entrega de gente como Andrés Cañas, que se consigue rehabilitar a los laringectomizados para que puedan integrarse, de nuevo, a su vida normal.
Hace diez años que conozco a Andrés Cañas. Primero fue un paciente, después un amigo. En el momento actual es el colaborador, que de una forma volunaria y desinteresada, inicia en los primeros pasos de rehabilitación vocal a aquellos enfermos que, nosotros cifujanos oncólogos, nos vemos obligados a privar de un don tan preciado como es la voz. Conozco muy bien su gran interés por superarse día a día, así como de la ilusión con que participa de todo aquello que pudiesenriquecer sus propias experiencias, para utilizarlo en favor de nuestros pacientes antes o después de ser laringectomizados.
Su libro, MI OTRA VOZ, es una reflexión en voz alta de todo el proceso de reintegración, tanto física como psíquica, que todo paciente laringectomizado debe seguir hasta llegar al equilibrio psicosomático personal que le permita integrarse totalmente a su entorno familiar y social. Creo que su lectura puede ser de gran utilidad tanto al enfermo que deba someterse a una intervención de laringectomía total como al que ya la ha experimentado.
J. Burgués Vila
Jefe Patología Cervico-Facial
Servicio de ORL
Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona
CATEGORÍAS:
MI OTRA VOZ (1991)
PRESENTACIÓN
Muchas personas laringectomizadas no hemos conseguido mejor nivel de voz debido a la escasa información que se tiene acerca de este tema. Por lo que aún se conoce poco sobre las posibilidades que tenemos los mutilados de la voz por laringectomía total, para recuperarla y rehabilitarnos convenientemente. Parece como si no se tuviese en cuenta que cada día que pasa aumenta el número de enfermos de la garganta y en consecuencia el número de laringectomizados. Incluso dándose la circunstancia de que cada vez es más bajo el promedio de edad entre quienes nos toca vivir tan desgraciada experiencia y pudiendo ello representar un freno anticipado -si no el final- de nuestra actividad laboral o profesional. De ahí que nosotros mismos consideremos sumamente provechoso explicar todo aquello que en la práctica nos haya dado buenos resultados, con el fin de remediar en lo posible la dificultad de otros laringectomizados que, por diversas causas, se hallen más desasistidos.
En mi caso y para poder llevar a cabo este modesto proyecto, al que doy el nombre de MI OTRA VOZ, he tenido que desandar casi todo lo andado desde hace más de diez años que soy laringectomizado, para reunir la mayor cantidad posible de documentación referida a la recuperación del habla y rehabilitación integral de personas laringectomizadas. Aunque he de confesar que no me ha resultado muy costoso rememorar una historia que -como digo- se inició hace más de diez años y, sin embargo, sigue siendo para mí como si comenzara cada día.
Tampoco es que la tarea hayasido excesivamente fácil, ya que la documentación ajena a mis propias experiencias la he ido adquiriendo a través de mi relación constante con otros laringectomizados, aprovechando todo aquello que de alguna forma haya significado alivio o solución a los problemas que se nos acumulan. Son tantos y tan válidos testimonios los que he podido conocer en todo ese tiempo, que he querido expresarlos a través de estas páginas, para que sirvan de información e incentivo, a las personas interesadas.
Que el libro aparezca con un título tan delimitado o fijo como el de MI OTRA VOZ, no significa que trate únicamente sobre la carencia del habla, sino que intenta ir algo más allá de la privación de la voz. También se ocupa de otros aspectos que, aunque aparezcan en forma de secuelas de menor entidad, tienen importancia e influyen sustancialmente en que el resultado final -si la rehabilitación es correcta- sea satisfactorio. Es decir, que al mismo tiempo pretende advertir del riesgo de deterioro que pudiera sufrir nuestra propia imagen, así como del cambio que generalmente se aprecia en nuestra manera de comportarnos.
Si me inclino por una rehabilitación integral de las personas laringectomizadas es porque se ha de estar atento a esa gente que, desprovista o carente de apoyo familiar que le incite al optimismo, padecen momentos en que su animosidad es muy baja por temor a quedar aislados del ámbito en que se han desenvuelto habitualmente. Aunque haya también quien se resigne a ese tipo de "aislamiento" por pura y simple comodidad.
Uno de los aspectos en el que he querido poner mayor énfasis en este libro es en la sencillez del lenguaje que se utiliza. He intentado huir de vocablos y términos que pudieran confundir a los interesados en su contenido, lo que podría dar lugar a equivocar su correta interpretación. Deseo expresarme de un modo tan usual, que no requiera ningun esfuerzo comprender lo que quiero decir. Y es que la experiencia acumulada durante el tiempo de su gestación, permite ofrecer sin rodeos una serie de testimonios que sirvan para vencer cualquier dificultad o, cuando menos, aliviarla en la medida de lo posible.
La finalidad fundamental de MI OTRA VOZ es la de servir de guía orientativa para personas laringectomizadas, principalmente aquellas que por diversas causas no tengan fácil acceso a centros de rehabilitación especializados y en cambio, sí tengan voluntad suficiente para ejercer de maestros de sí mismos. Con las instrucciones que se dan, pueden ser muchos los laringectomizados que lleguen a comunicarse perfectamente, utilizando la voz erigmofónica. Para ello, se incluyen ejercicios, escalonados correlativamente para hacer más cómoda su realización. Ejercicios que no sólo son útiles para quienes hayan de iniciar el aprendizaje, sino también para quienes por una u otra razón no hayan adquirido el nivel de voz óptimo o cuanto menos suficiente y aún no consigan expresarse con la naturalidad con que puede hacerse.
MI OTRA VOZ tampoco querría descuidar la atención que debe prestarse a nuestros familiares o compañeros más cercanos, para evitar que sean víctima de un desánimo exagerado, porque no conduciría a nada positivo. Y sobre todo, a aquellas personas que voluntariamente aceptan el compromis de compartir con el enfermo su propia dificultad, queriendo con ello ayudarnos a vencerla, y para que en casos de necesidad, puedan asistirnos. Estas personas necesitan estar informadas de cómo se han de comportar en cada caso, para así evitar actitudes erróneas por simple desconocimiento. De ahí que en cada una de las partes o capítulos de que se compone este libro, me refiera a situaciones puntuales, más o menos comprometidas, con que inevitablemente nos vamos a encontrar. Y no sólo nos vamos a encontrar nosotros (el propio enfermo), sino que puede afectar a algún que otro componente de nuestro entorno más próximo. Tanto uno como otros deberíamos estar en disposición de afrontar esas situaciones por difícil que pudiera parecer.
En definitiva, el libro es el resultado de cómo pude conseguir despejar mi gran confusión a la hora de enfrentarme a los múltiples problemas que plantea una enfermedad tan traumatizante.
Desde que se advierten los primeros síntomas, hasta encontrarnos recuperados y dispuestos a reintegrarnos a nuestras actividades ordinarias, pasan muchas cosas que conviene conocer. Además, las soluciones que apunta MI OTRA VOZ, en cada caso concreto, cuentan con la aprobación e personas afectadas que lo han experimentado por sí mismos. Por tanto, mi mayor deseo sería que este pequeño libro-guía de contenido orientativo, pudiera ser un elemento más de ayuda para las personas laringectomizadas tras su paso por el quirófano. Incluso antes de la intervención quirúrgica puede ser muy útil y aliviarnos del temor a quedar apartados del mundo parlante a que estamos acostumbrados. Así que todo el tiempo y esfuerzo empleado a llevar a término este ilusionado proyecto se dará por bien empleado, si se consiguen alcanzar los fines para los que ha sido pensado. Ya que lo fundamental consiste en ayudar eficazmente a las personas laringectomizadas para que puedan reinsertarse lo antes posible a sus tareas cotidianas y en condiciones óptimas, aunque sea, naturalmente, con su OTRA VOZ.
En mi caso y para poder llevar a cabo este modesto proyecto, al que doy el nombre de MI OTRA VOZ, he tenido que desandar casi todo lo andado desde hace más de diez años que soy laringectomizado, para reunir la mayor cantidad posible de documentación referida a la recuperación del habla y rehabilitación integral de personas laringectomizadas. Aunque he de confesar que no me ha resultado muy costoso rememorar una historia que -como digo- se inició hace más de diez años y, sin embargo, sigue siendo para mí como si comenzara cada día.
Tampoco es que la tarea hayasido excesivamente fácil, ya que la documentación ajena a mis propias experiencias la he ido adquiriendo a través de mi relación constante con otros laringectomizados, aprovechando todo aquello que de alguna forma haya significado alivio o solución a los problemas que se nos acumulan. Son tantos y tan válidos testimonios los que he podido conocer en todo ese tiempo, que he querido expresarlos a través de estas páginas, para que sirvan de información e incentivo, a las personas interesadas.
Que el libro aparezca con un título tan delimitado o fijo como el de MI OTRA VOZ, no significa que trate únicamente sobre la carencia del habla, sino que intenta ir algo más allá de la privación de la voz. También se ocupa de otros aspectos que, aunque aparezcan en forma de secuelas de menor entidad, tienen importancia e influyen sustancialmente en que el resultado final -si la rehabilitación es correcta- sea satisfactorio. Es decir, que al mismo tiempo pretende advertir del riesgo de deterioro que pudiera sufrir nuestra propia imagen, así como del cambio que generalmente se aprecia en nuestra manera de comportarnos.
Si me inclino por una rehabilitación integral de las personas laringectomizadas es porque se ha de estar atento a esa gente que, desprovista o carente de apoyo familiar que le incite al optimismo, padecen momentos en que su animosidad es muy baja por temor a quedar aislados del ámbito en que se han desenvuelto habitualmente. Aunque haya también quien se resigne a ese tipo de "aislamiento" por pura y simple comodidad.
Uno de los aspectos en el que he querido poner mayor énfasis en este libro es en la sencillez del lenguaje que se utiliza. He intentado huir de vocablos y términos que pudieran confundir a los interesados en su contenido, lo que podría dar lugar a equivocar su correta interpretación. Deseo expresarme de un modo tan usual, que no requiera ningun esfuerzo comprender lo que quiero decir. Y es que la experiencia acumulada durante el tiempo de su gestación, permite ofrecer sin rodeos una serie de testimonios que sirvan para vencer cualquier dificultad o, cuando menos, aliviarla en la medida de lo posible.
La finalidad fundamental de MI OTRA VOZ es la de servir de guía orientativa para personas laringectomizadas, principalmente aquellas que por diversas causas no tengan fácil acceso a centros de rehabilitación especializados y en cambio, sí tengan voluntad suficiente para ejercer de maestros de sí mismos. Con las instrucciones que se dan, pueden ser muchos los laringectomizados que lleguen a comunicarse perfectamente, utilizando la voz erigmofónica. Para ello, se incluyen ejercicios, escalonados correlativamente para hacer más cómoda su realización. Ejercicios que no sólo son útiles para quienes hayan de iniciar el aprendizaje, sino también para quienes por una u otra razón no hayan adquirido el nivel de voz óptimo o cuanto menos suficiente y aún no consigan expresarse con la naturalidad con que puede hacerse.
MI OTRA VOZ tampoco querría descuidar la atención que debe prestarse a nuestros familiares o compañeros más cercanos, para evitar que sean víctima de un desánimo exagerado, porque no conduciría a nada positivo. Y sobre todo, a aquellas personas que voluntariamente aceptan el compromis de compartir con el enfermo su propia dificultad, queriendo con ello ayudarnos a vencerla, y para que en casos de necesidad, puedan asistirnos. Estas personas necesitan estar informadas de cómo se han de comportar en cada caso, para así evitar actitudes erróneas por simple desconocimiento. De ahí que en cada una de las partes o capítulos de que se compone este libro, me refiera a situaciones puntuales, más o menos comprometidas, con que inevitablemente nos vamos a encontrar. Y no sólo nos vamos a encontrar nosotros (el propio enfermo), sino que puede afectar a algún que otro componente de nuestro entorno más próximo. Tanto uno como otros deberíamos estar en disposición de afrontar esas situaciones por difícil que pudiera parecer.
En definitiva, el libro es el resultado de cómo pude conseguir despejar mi gran confusión a la hora de enfrentarme a los múltiples problemas que plantea una enfermedad tan traumatizante.
Desde que se advierten los primeros síntomas, hasta encontrarnos recuperados y dispuestos a reintegrarnos a nuestras actividades ordinarias, pasan muchas cosas que conviene conocer. Además, las soluciones que apunta MI OTRA VOZ, en cada caso concreto, cuentan con la aprobación e personas afectadas que lo han experimentado por sí mismos. Por tanto, mi mayor deseo sería que este pequeño libro-guía de contenido orientativo, pudiera ser un elemento más de ayuda para las personas laringectomizadas tras su paso por el quirófano. Incluso antes de la intervención quirúrgica puede ser muy útil y aliviarnos del temor a quedar apartados del mundo parlante a que estamos acostumbrados. Así que todo el tiempo y esfuerzo empleado a llevar a término este ilusionado proyecto se dará por bien empleado, si se consiguen alcanzar los fines para los que ha sido pensado. Ya que lo fundamental consiste en ayudar eficazmente a las personas laringectomizadas para que puedan reinsertarse lo antes posible a sus tareas cotidianas y en condiciones óptimas, aunque sea, naturalmente, con su OTRA VOZ.
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MI OTRA VOZ (1991)
SIGNOS DE ALARMA
Generalmente cuando los enfermos de garganta vamos a consultar al médico sobre lo que nos pasa, solemos hacerlo con cierto retraso y en muchos casos demasiado tarde. No acudimos a él hasta que las pequeñas molestias que venimos observando desde hace algún tiempo nos comienzan a preocupar seriamente. Es decir, que nos decidimos a consultarle cuando notamos que aquello que hasta ahora sólo habían sido leves trastornos, aparentemente sin importancia, se convierte en una especie de picor o escozor más o menos persistente, incluso en determinados momentos llegamos a sentir cierto dolor en algún punto concreto de la garganta.
Todos sabemos que padecer trastornos de garganta es algo muy común a toda persona y a cualquier edad. Lo que ocurre es que hay quien los padece con mayor frecuencia e intensidad que otras y por tanto merece una vigilancia mucho más severa, ya que si se deja pasar el tiempo y no son tratados debida y precozmente, podría causarnos problemas mayores, consistentes en: dificultad al tragar ciertos alimentos e impedir que la voz mantenga el tono característico en cada uno de nosotros. Algo que podría llegar a tener una significación preocupante.
No es que sepamos la causa que determina estas molestias, ya que averiguarlo es tarea exclusiva del médico, pero creemos que la dificultad al tragar sea culpa de una pequeña inflamación que ejerza alguna presión en el tubo digestivo (esófago) y produzca ese daño. Y una anomalía del tono de voz, suele darse por intensa afonía, como consecuencia de irritación con inflamación en zona debilitada del órgano fonatorio.
Con todo, a muy pocos de nosotros -me refiero a quienes hemos experimentado este tipo de desarrreglos- se nos ocurre imaginar, que algo tan ligero pueda ser el origen de una enfermedad delicada y menos aún que sea un cáncer de laringe (permítanme este paréntesis para decir que va siendo hora de restar alarmismo a la palabra cáncer, y conceder la estimación que se da a cualquier otra enfermedad curable).
Se nos antoja que es algo pasajero, fácil de remediar con alguno de los "remedios balsámicos" que pueden adquirirse en cualquier farmacia sin otra disposición que la que nos dicta nuestra propia ignorancia y sin reparar en que la mayor parte de esos compuestos balsámicos o calmantes sólo sirven para retrasar inútilmente nuestra visita al médico.
Convedría recordar que las personas más expuestas a contraer estos desarrreglos de garganta, según los propios médicos, son aquellas que consumen gran cantidad de cigarrillos al día y quienes toman asidua o regularmente bebidas alcohólicas, aunque esto último no sea en cantidad exagerada. Pues ambos productos sabemos que contienen sustancias nocivas para la salud de cualquier individuo, aunque se intente ignorar. También es frecuente que estos mismos trastornos los padezca quien desarrolla su actividad laboral o profesional en ambientes cargados de suciedad y contaminados por humos, polvo o algún tipo de ácido que pudiese contener componentes dañinos para el organismo. Y en menor proporción, pero que también suele darse, están aquellas otras personas a quienes su tarea cotidiana y diaria les exige hablar mucho y confrecuencia en voz alta como ocurre con cantantes, locutores y presentadores de los medios de comunicación hablados, así como a vendedores ambulantes o callejeros que necesariamente han de pregonar su mercadería de viva voz. Y suele ser en estos grupos, que utilizan el habla (la voz) en base a su propio trabajo, donde el simple cansancio del órgano fonatorio podría significar la aparición de alguno de los síntomas apuntados. Especialmente afonías intensas que no suelen ceder fácilmente al mero descanso o reposo -siempre recomendable- ni a ninguno de esos "consoladores" balsámicos que habremos adquirido por nuestra propia cuenta en cualquier farmacia.
Cada una de estas situaciones referidas a lo que pdiese suponer un motivo de riesgo admitiendo que puedan haber muchas más) constituye una razonable causa de preocupación. Y no digamos lo que se complicaría el problema, si más de uno de estos motivos se dan en una misma persona. Cosa nada difícil dada la interrelación que existe entre trabajo, alcohol y tabaco en muchas de nuestras actividades. Por tanto, es necesario estar muy atentos y antes de atormentarnos con la sospecha de si será o no delicado lo que nos molesta en la garganta, debemos acudir a nuestro médico y contarle lo que nos ocurre sin ocultar el más mínimo detalle para que sea él quien nos saque de dudas. Silenciarlo o demorar la visita al médico de cabecera, por no creerlo suficientemente justificado, sería por nuestra parte una tremenda torpeza, algo de lo que más tarde podríamos arrepentirnos. Y es que en los tiempos que corren no podemos caer en esos errores, sabiendo que cada día que pasa se dispone de mejores y más adecuados medios para verificar, controlar y tratar convenientemente cualquier enfermedad.
Pero insisto, no es que hayamos de ser temerosos en exceso, ni siquiera se trata de conceder demasiada importancia a esos pequeños trastornos de garganta, cuando aún nos molesta poco, lo que no podemos es ignorar voluntariamente lo que podría ocurrir si no hacemos caso a esas molestias propiciando que pase el tiempo sin consultar al médico y cuando lo hagamos sea ya tarde. Y es que, si aún se está a tiempo de prevenir y evitar un mal mayor, sería tremendamente perjudicial el negarnos a ser examinados por un profesional, para después tener que lamentarlo. Cualquier molestia o anomalía que observemos en la garganta, por leve y pasajera que sea, seamos consecuentes y vayamos al oto-rino-laringólogo para que sea él quien nos trate como convenga.
Todos sabemos que padecer trastornos de garganta es algo muy común a toda persona y a cualquier edad. Lo que ocurre es que hay quien los padece con mayor frecuencia e intensidad que otras y por tanto merece una vigilancia mucho más severa, ya que si se deja pasar el tiempo y no son tratados debida y precozmente, podría causarnos problemas mayores, consistentes en: dificultad al tragar ciertos alimentos e impedir que la voz mantenga el tono característico en cada uno de nosotros. Algo que podría llegar a tener una significación preocupante.
No es que sepamos la causa que determina estas molestias, ya que averiguarlo es tarea exclusiva del médico, pero creemos que la dificultad al tragar sea culpa de una pequeña inflamación que ejerza alguna presión en el tubo digestivo (esófago) y produzca ese daño. Y una anomalía del tono de voz, suele darse por intensa afonía, como consecuencia de irritación con inflamación en zona debilitada del órgano fonatorio.
Con todo, a muy pocos de nosotros -me refiero a quienes hemos experimentado este tipo de desarrreglos- se nos ocurre imaginar, que algo tan ligero pueda ser el origen de una enfermedad delicada y menos aún que sea un cáncer de laringe (permítanme este paréntesis para decir que va siendo hora de restar alarmismo a la palabra cáncer, y conceder la estimación que se da a cualquier otra enfermedad curable).
Se nos antoja que es algo pasajero, fácil de remediar con alguno de los "remedios balsámicos" que pueden adquirirse en cualquier farmacia sin otra disposición que la que nos dicta nuestra propia ignorancia y sin reparar en que la mayor parte de esos compuestos balsámicos o calmantes sólo sirven para retrasar inútilmente nuestra visita al médico.
Convedría recordar que las personas más expuestas a contraer estos desarrreglos de garganta, según los propios médicos, son aquellas que consumen gran cantidad de cigarrillos al día y quienes toman asidua o regularmente bebidas alcohólicas, aunque esto último no sea en cantidad exagerada. Pues ambos productos sabemos que contienen sustancias nocivas para la salud de cualquier individuo, aunque se intente ignorar. También es frecuente que estos mismos trastornos los padezca quien desarrolla su actividad laboral o profesional en ambientes cargados de suciedad y contaminados por humos, polvo o algún tipo de ácido que pudiese contener componentes dañinos para el organismo. Y en menor proporción, pero que también suele darse, están aquellas otras personas a quienes su tarea cotidiana y diaria les exige hablar mucho y confrecuencia en voz alta como ocurre con cantantes, locutores y presentadores de los medios de comunicación hablados, así como a vendedores ambulantes o callejeros que necesariamente han de pregonar su mercadería de viva voz. Y suele ser en estos grupos, que utilizan el habla (la voz) en base a su propio trabajo, donde el simple cansancio del órgano fonatorio podría significar la aparición de alguno de los síntomas apuntados. Especialmente afonías intensas que no suelen ceder fácilmente al mero descanso o reposo -siempre recomendable- ni a ninguno de esos "consoladores" balsámicos que habremos adquirido por nuestra propia cuenta en cualquier farmacia.
Cada una de estas situaciones referidas a lo que pdiese suponer un motivo de riesgo admitiendo que puedan haber muchas más) constituye una razonable causa de preocupación. Y no digamos lo que se complicaría el problema, si más de uno de estos motivos se dan en una misma persona. Cosa nada difícil dada la interrelación que existe entre trabajo, alcohol y tabaco en muchas de nuestras actividades. Por tanto, es necesario estar muy atentos y antes de atormentarnos con la sospecha de si será o no delicado lo que nos molesta en la garganta, debemos acudir a nuestro médico y contarle lo que nos ocurre sin ocultar el más mínimo detalle para que sea él quien nos saque de dudas. Silenciarlo o demorar la visita al médico de cabecera, por no creerlo suficientemente justificado, sería por nuestra parte una tremenda torpeza, algo de lo que más tarde podríamos arrepentirnos. Y es que en los tiempos que corren no podemos caer en esos errores, sabiendo que cada día que pasa se dispone de mejores y más adecuados medios para verificar, controlar y tratar convenientemente cualquier enfermedad.
Pero insisto, no es que hayamos de ser temerosos en exceso, ni siquiera se trata de conceder demasiada importancia a esos pequeños trastornos de garganta, cuando aún nos molesta poco, lo que no podemos es ignorar voluntariamente lo que podría ocurrir si no hacemos caso a esas molestias propiciando que pase el tiempo sin consultar al médico y cuando lo hagamos sea ya tarde. Y es que, si aún se está a tiempo de prevenir y evitar un mal mayor, sería tremendamente perjudicial el negarnos a ser examinados por un profesional, para después tener que lamentarlo. Cualquier molestia o anomalía que observemos en la garganta, por leve y pasajera que sea, seamos consecuentes y vayamos al oto-rino-laringólogo para que sea él quien nos trate como convenga.
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