28 jul 2011

LA CULPA SERA DEL TREN...

Entiendo que como seres humanos nos equivoquemos, lo comprendo, sí. Sin embargo, también creo que hay errores que por su propia su naturaleza podrían evitarse. Por ejemplo, días pasados se publicó una noticia con el enunciado que sigue: Renfe suprime los servicios de tren AVE Toledo-Albacete y Toledo-Cuenca. Y los "suprime" -dice la nota- porque el primero registra una media de nueve pasajeros diarios y el segundo siete. La cifra de 2.796 es la suma de usuarios que han utilizado el tren de ambas líneas en seis meses. Además -añade el escrito- mantener esas dos líneas en activo, a Renfe le cuesta 18.000 euros diarios... Claro, así las cuentas no salen y eso sería una ruina.

-¿No les parece, queridos conciudadanos, que alguien con más poder de el que debiera tener, al aprobar el proyecto, cuando menos actuó irresponsablemente?
Si la noticia que se nos da es cierta y los datos recogidos en ella han sido rigurosamente constatados (yo no soy quién para dudarlo) cabría preguntarse algo más:
-¿Es que cuando se planificaron estas líneas, a nadie se le ocurrió hacer un estudio económico e informar acerca de su viabilidad...?. ¿O es que en Renfe incluso en el ministerio de Fomento carecen de técnicos a quienes consultar sobre la conveniencia, o no, de una infraestructura así, de cara a dar el mejor servicio posible al ciudadano?.

No es que pensemos mal y creamos que Renfe prescinde de estas dos líneas porque no le proporciona sabrosos dividendos ¡no, por dios!. Pues todos sabemos que hay servicios que se han de prestar aunque su rentabilidad económica sea escasa incluso nula. Pero vaya, de eso a llevar a cabo unas infraestructuras tan costosas sin estudiar previamente si serán de utilidad ... ni siquiera si serán o no necesarias, hay todo un universo. Digo yo desde mi ignorancia.
Saludos.
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7 jul 2011

¡ Cuánta sencilléz !

En los amaneceres de junio, en mi pueblo, era costumbre de algunos viejos labradores, ya retirados, salirse a la calle antes del alba a tomar el fresco y ver cómo el "cántico" de los carros y las galeras en su traqueteo, junto al golpear de las herraduras de las caballerías sobre el duro pavimento, rompían el silencio de la noche y con ello contribuían a desperezarse los más remolones.
El hermano Julián, en mangas de camisa y las alpargatas a chancla, liando su cigarrillo mañanero tomaba el fresco en la esquina de su casa, cuando unos jóvenes de familia muy conocida iban al trabajo, y al llegar a su altura le saludaron y casi sin detenerse departieron amistosamente lo que sigue:

- Buenos días, hermano Julián: ¿Qué, tomando el fresco?.

- Sí, me gusta salir a la esquina, a estas horas, por que en la cama no hay dios que aguante tanto calor. ¿ Y vosotros ande vais tan trempano si otavía no se ve ?...

- Vamos aquí cerca, al quiñón del "cruce". Estamos arrancando los yeros y hay que cogerlos antes de que se vaya la humedad del relente porque como están tan secos, al tirar de las matas, se rompen y se pierde mucho grano.

- Haceis mu bien en madrugar y aprovechar las primeras horas de la mañana que es cuando cunde la faena. Luego a comer y a echar una güena siesta. Yo, cuando comience a calentar el sol me voy pa dentro, tomo un bocaejo y me siento en el porche con las portás abiertas que corra el aire, y me pongo a hacer una poca pleita. Estoy preparando unas espuestas pa la vendimia y las quisiera acabar antes de la feria.

- Hace usted como hacía nuestro padre hasta que murió. Pero al pobre le duró poco, ya que vino de la guerra muy enfermo y aunque se hizo lo que se pudo por curarlo, cuando creíamos que estaba mejor cayó de nuevo y ya llevaba un poco tiempo que no levantaba cabeza.

- Ya lo sé. A vuestro padre, que en gloria esté, lo conocía de siempre, desde que éramos unos muchachos, y Dios sabe lo que luchó para alcanzar lo que se decía entonces: "un güen pasar". Ahora, con to lo que ganó, se merecía vivir y difrutar de lo que teneis. A él le lució poco trabajar tanto ... por culpa de la maldita guerra. Güeno, como ya no se saca na, mejor dejar que pase el tiempo y mirar pa alante.

- Así es, dice usted bién. Bueno, le dejamos a ver si llegamos al corte y arrancamos los rodales que estén más secos, que aun tenemos faena para un par de días más. Quede usted con Dios.

- Hala, que se de bién y tener mucho cuidao al cruzar las vías del tren, fijaros en las luces, porque la mujer que hace de guarda-barreras no madruga, ella viene mas tarde.

- Quédese usted tranquilo, que ya conocemos el camino. No obstante, gracias por la advertencia.
Adios, otra vez.

¡ Cómo se cultivaba la amistad ! ¡ Por Dios !





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16 jun 2011

De entre las arrugas de la vejez

Como a cierta edad (hablo de edad avanzada) ya no se está para casi nada, si la salud lo permite es tiempo de disfrutar de ese merecido descanso al que los años de actividad dan derecho, sin dejar de hacer aquello que nos guste, produzca bienestar y endulce nuestra calidad de vida. En mi caso particular, con un pelín de vanidad pero con orgullo, me paso las horas releyendo escritos de personajes y plumas acreditadas, referidos a la tarea llevada a cabo por éste pobre mortal consistente en luchar para superar su propio cáncer, primero, y adquirir conocimiento suficiente para poder ayudar después a otros a vencer el suyo.
Hoy me permito transcribir unos párrafos de un escrito, aparecido en las páginas de opinión de LA VANGUARDIA el día 3/3/92, titulado "Mis amigos vivos (I)" y firmado por el llorado profesor de periodistas, don Horacio Sáenz Guerrero (e. p. d.). El escrito habla de unos jóvenes oncólogos, entre ellos un sobrino suyo, y del afán de éstos por dar cumplida respuesta a una enfermedad que puede ser tan atroz como ninguna otra... Dice que los jóvenes oncólogos le contaron historias apasionantes, historias de seres humanos cuya presencia, quizás por cobardía insconciente, la sociedad no ha sabido reconocer ni qué hacer de su existencia entre nosotros".
"Francesc Casas (copio literalmente) me ha proporcionado un libro como complemento de sus informaciones, un libro en el que se cumple la maravilla de abrirnos el corazón a nobles turbaciones nuevas. En apenas un centenar de páginas A. C. H. cuenta su experiencia de enfermo, de laringectomizado, de convaleciente, y en la culminación del rescate por sí mísmo efectuado para reintegrarse con lo que él llama "su otra voz", al mundo de los dotados ¡ay! para usos abominables, de voz natural. C. dedica el trabajo a su esposa M.J. con éstas palabras: "A mi lado y sin un mal gesto ha compartido conmigo el brutal azote que me produjo el cáncer de laringe, haciendo suya mi propia preocupación".
Aunque el escrito dice mucho más, acabaré con una reflexión-promesa suya que dice así: "Me propongo resumir en un futuro próximo algunos capítulos que más me han impresionado y más realidades me han descubierto".
Ya no se si pudo cumplirlo, pues don Horacio era ya muy mayor y con escasa salud. Hace tiempo que no está entre nosotros, lo siento.

Otro día contaré lo que dijeron otros.

Condios.
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31 may 2011

CONTRA EL "TABAQUISMO"

Cada 31 de mayo de cada año, desde hace algún tiempo, se le viene llamando "DIA MUNDIAL SIN TABACO" aunque desafortunadamente pase desapercibido para muchos de los numerosos fumadores habituales (adictos a la nocitina) de cualquier edad o sexo. Ayer, coriosamente, estuve reunido con un grupo de personas, la mayoría mujeres, dedicadas a hacer campañas en favor de la lucha contra cáncer y la mitad de ellas fumaban. Como hablábamos, precisamente, de lo que podemos hacer entre todos para aliviar, si no erradicar, esta preocupante enfermedad, en una de mis intervenciones recordé que hoy respetarían lo que recomienda la O.M.S, por que aunque se por experiencia que se pasa muy mal un día entero sin tabaco, ellas se abstendrían de fumar. Y como es gente de confianza me permití añadir que quién esté en disposición de evitar males mayores, mirándoles a los ojos, les dije que admitiesen que a la larga, si los fumadores se esforzasen un poco más y aguantaran un día sin tabaco, ello significa ser una decisión tomada en beneficio de todos; fumadores y no fumadores.

Dos de éstas personas (no éramos muchas) consumidoras habituales y de cantidades más bien excesivas de cigarrillos al día respondieron negativamente, incluso una de ellas había padecido de cáncer y dijo categóricamente que no estaba dispuesta a abandonar el tabaco por muchas recomendaciones que le hagan, lo cual me produjo una tremenda tristeza. Y los argumentos con que quiso justificar su actitud (yo le llamaría ignorancia o cuando menos debilidad) más que tristeza, acabaron dándo pena a casi todos los reunidos.

Como el tema "tabaquísmo" viene despertando cada vez mayor interés, debido a la constante información que se da y por lo que habla en la calle en favor de la propia ley, cada uno de los reunidos dió su opinión personal y coicidimos mayoritariamente en que hay que avanzar hasta conseguir que el fumador solo fume por placer y no por ser adicto. Costará lo suyo, ya lo sabemos, pero por ejemplo: si se ha dicho en alguna ocasión: "para que haya paz hay que prepararse para la guerra".... en este caso podríamos decir: "para conservar la salud habrá que luchar contra la enfermedad antes de contraerla". ¿O no?

Feliz día sin humo de tabaco, como mínimo.

Hasta otra, amigos/as.
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27 may 2011

Toda buena relación es compromiso.



"El laringectomizado no es un enfermo más que pasa y se diluye en el recuerdo de tantos otros enfermos, ya que éste queda ligado a la atención permanente de su médico, unido a él por lazos que desborda la simple relación médico-enfermo y adquiere profundos sentimientos de amistad y gratitud"
Juan José Arístegui Carnés
Dr. ORL y cirujano cervico-facial.




Como iba a imaginar, después de ser intervenido de la garganta por un cáncer de laringe y luchar tan duro hasta recuperar voz suficiente para comunicarme con palabras a un nivel aceptable, cómo iba a pensar -insisto- que me comprometería incondicionalmente respecto a la rehabilitación de otras personas que pasarían mas tarde por la misma experiencia, y precisaran la misma ayuda que otros me prestaron a mí, pero lo tuviesen menos fácil que yo lo tuve.

Sin embargo, cuando comencé a conocer médicos de tan alta talla profesional y humana como el autor de la reflexión con que encabezo este post lo entendí todo. Mi propio médico, el llorado Dr. J. Burgués Vila, ya fallecido y a quién debo y deberé gratitud de por vida, antes de conocer al Dr. Arístegui, como entre nosotros quedó tan sólida esa relación médico-enfermo y viendo que mi recuperación fue tan positiva, me propuso colaborar con su equipo para dar confianza a pacientes que les costaba aceptar un diagnóstico tan impactante, cuando éste se llama cáncer, con la serenidad y confianza necesarias para reforzar el efecto del tratamiento a aplicar, sea el que sea. Los resultados de esta relación a tres: médico, enfermo y paciente rehabilitado fueron tan positivos y en tantos casos que después de pasar treinta años, aún nos encontramos algunos de los que nos favorecimos de aquél modo asistencial, y nos fundimos en un abrazo con entrañable amistad. Celebramos el encuentro y recordamos las mejores anécdotas, vividas en unas circunstancias donde era solo la auto-ayuda la que nos mantenía con esperanza de volver a recuperarnos. Sin embargo, una vez superada aquella etapa, ahora le damos calidad de anécdota y hasta nos permitimos recordar el aprendizaje con cariño y como una broma.

Solo añadiré un detalle: cuando yo le expresaba a mi médico la inmensa gratitud que le debía por el excelente trabajo que había hecho conmigo, me respondía que "el agradecido era él, ya que fui un enfermo disciplinado, y por el beneficio psicológico que observaba en el comportamiento de aquellos pacientes que contactaban conmigo, antes o después de ser operados".

Tampoco niego que hubo casos tan difíciles que era preciso recurrir a la asistencia del psicólogo incluso para atender a algunos familiares del enfermo. Por fortuna es cada menos frecuente por que hay más y mejor información. Lo cual también forma parte del compromiso que dice el título de este post.

Saludos.



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